La premura con que se vienen haciendo obras con miras a la llegada del fenómeno El Niño, es una clara muestra de que al menos en los últimos años, tanto la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) como la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), han fracasado en su misión principal, que era la de proteger al ciudadano y a la propiedad privada y pública de los embates de la naturaleza.
Inconcebible que luego del Niño Costero de 2017 y el Ciclón Yaku del 2023, hayamos llegado al 2026 sin las obras necesarias para hacer frente a lo que se viene. No se aprendió nada de las pérdidas que como país tuvimos, por lo que ahora el nuevo gobierno de Keiko Fujimori está haciendo grandes esfuerzos para recuperar el tiempo perdido y mitigar los efectos del evento climático.
Ni siquiera las riberas de los ríos de la costa norte han sido preparadas para resistir los elevados caudales que se prevén en los próximos meses. Si no han hecho eso, ¿entonces a qué se han dedicado?, ¿qué han hecho con la plata?
Lo mismo pasa con los hospitales, que siguen en estado deplorable, por lo que tendrán que ser implementados centros de salud de campaña en Tumbes, Piura y Lambayeque, y habrá que esperar la llegada, en febrero, de un buque-hospital de la Armada de Estados Unidos con capacidad para mil camas.
Son los efectos de sucesivos gobiernos improvisados, ineptos y corruptos como los vistos en el último quinquenio. A esos cuatro mandatarios, habría que pedirles explicaciones de que no haya obras para El Niño.
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