Opinión

Falta un buen filtro en la Policía

​Luego de que la Policía desbaratara ayer una banda criminal denominada “Los babys de Oquendo”, lo más llamativo no han sido sus integrantes provenientes del mundo del hampa, sino los 24 agentes del orden que fueron intervenidos como miembros de esta organización. Por eso, cabe la pregunta: ¿cómo es que esta institución ha sido tan permeable para la gente de mal vivir?

28 de Junio del 2017 - 07:30 Editorial

Luego de que la Policía desbaratara ayer una banda criminal denominada “Los babys de Oquendo”, lo más llamativo no han sido sus integrantes provenientes del mundo del hampa, sino los 24 agentes del orden que fueron intervenidos como miembros de esta organización. Por eso, cabe la pregunta: ¿cómo es que esta institución ha sido tan permeable para la gente de mal vivir?

Causa terror que antes de este megaoperativo los ciudadanos hayamos estado expuestos a este número de policías vinculados a mafias de extorsionadores y traficantes de terrenos que ejecutaban sus actos criminales amparados bajo la fachada de un falso gremio de construcción civil.

Aplaudimos que la Policía efectúe este tipo de intervenciones contra los delincuentes, pero también cuestionamos que, con el pasar del tiempo, dicha entidad se vea infestada de efectivos del orden que visten el sagrado uniforme solo para delinquir o servir como brazo armado de las organizaciones criminales.

No es la primera vez que un golpe al hampa viene con un agregado de detenidos de la Policía. Tampoco será la última si es que la institución no sigue depurando con ahínco sus bases. Sin embargo, habría que analizar por dónde los mafiosos están filtrando a sus secuaces y qué hará el Ministerio del Interior para frenar este avance del crimen.

Por ejemplo, uno de los puntos flacos de la Policía es su escuela de suboficiales, a la que suelen presentarse incluso hijos de delincuentes. Por temor a pecar de discriminadores, no hay norma que prohíba la postulación del pariente de un criminal.

Creemos en las oportunidades de estudio como un derecho constitucional de los peruanos, pero debe haber un filtro más riguroso en la Policía para evitar la germinación de semilleros del hampa.

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