Opinión

Familia democrática

COLUMNA: Rolando Rodrich

18 de Septiembre del 2018 - 07:00 Rolando Rodrich

Cuando casi todo el mundo se vestía de pijamas para terminar una semana de empujones y comenzar otra, el presidente prendió la mecha. Nos cogió desprevenidos porque ni los programas políticos dominicales atinaron a reaccionar y continuaron con sus reportajes pregrabados, fuera de la sintonía que el momento reclamaba. Pero como ya sabemos de qué va la cosa, los detractores y adherentes en el conflicto Ejecutivo-Legislativo son los mismos y los argumentos también, excepto que la cuerda está más templada y el nerviosismo ha adoptado posiciones apocalípticas. Veamos hasta dónde aguanta la democracia, mientras seguiré convencido de que todo esto no sucedería si no existieran fuerzas en pugna por librar a García y a Fujimori de integrar la lista de procesados por corrupción junto con Toledo, Humala y PPK. Ellos mejor que nadie saben que se juegan la cárcel o el destierro. Y hablando de democracia, que no pase desapercibido que la semana pasada el gobierno nos regaló, casi de contrabando, un decreto legislativo para fortalecer la “familia democrática”, los “enfoques transversales” y la “igualdad de género”. Solo por este tema entiendo -pero no justifico- que algunas personas inteligentes y cuerdas simpaticen con una organización política como la del fujimorismo y pretendan hacer la vista gorda con algo tan repugnante como la corrupción. Lo que explica también cómo es que los caviares se han apoderado de los Derecho Humanos, las libertades sexuales, educación y, pronto, de la religiosidad. Por ahora no se atreven, dado el alto nivel de religiosidad en todo el país, pero ya llegará el momento, como en algunos países europeos, en que prohíban crucifijos en las aulas o en los despachos de funcionarios públicos.

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