Opinión

​FRANCIA Y EL CASO DE LA MUERTE POR DESCONEXIÓN DE VINCENT LAMBERT

Así, sus padres se opusieron a que sea desconectado, mientras que su esposa buscaba que lo fuera, pues su estado era clínicamente irreversible

12 de Julio del 2019 - 07:30 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Ayer expiró Vincent Lambert (42), el francés que por un accidente de tránsito quedó tetrapléjico y en estado vegetativo en 2008, conmocionando su caso desde entonces a la opinión pública francesa, que se mostró dividida. Así, sus padres se opusieron a que sea desconectado, mientras que su esposa buscaba que lo fuera, pues su estado era clínicamente irreversible. La justicia gala dio la razón a la esposa. Este caso no es de eutanasia porque Vincent jamás pidió morir. Fue desconectado porque en Francia rige la Ley Leonetti (2005), que permite el derecho a “dejar morir”, pero sin autorizar a los médicos practicar la eutanasia, sobre la cual hay consideraciones de aceptación (jurídica) y de rechazo (religiosa). Francis Bacón (1623), que retomó el antiguo nombre de eutanasia de los griegos, la ubicó como la preparación espiritual para la muerte y como parte de una tradición del arte de saber morir que seguía al arte de saber vivir. Con Tomás Moro, en la Utopía, la justificaron junto al suicidio. La Organización Mundial de la Salud la ha definido como la “acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente”. Desde el derecho, la acción sobre el enfermo, con intención de quitarle la vida, es técnicamente un homicidio. De allí que la información y el conocimiento del paciente sobre su enfermedad y su deseo voluntario de poner fin a su vida -suicidio asistido- no modifica que sea homicidio. En Europa, solo Holanda y Bélgica la han legalizado (2002). Italia la prohíbe, y en Alemania y Austria, el hecho de desconectar una máquina no es ilegal si el paciente lo permite. En España, no está autorizado, pero se reconoce el derecho de los enfermos a rechazar cuidados médicos. En Dinamarca, los pacientes pueden dejar por escrito su voluntad. Se oponen Grecia y Rumanía, y mayoritariamente América Latina. El Código Penal peruano considera delito el homicidio por piedad (Art. 112), y aunque no consigna el término “eutanasia”, igual lo prohíbe. Desde la religión, la eutanasia es considerada como una grave violación de la Ley de Dios, siendo moralmente inaceptable. Me pego a esta última porque soy un hombre de fe y creo en los milagros que rompen la lógica y certeza humanas, superponiendo el poder y la voluntad divinos.

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