Este lunes se presentó en el Congreso el presidente de la República, Pedro Castillo, para debatir una segunda moción de vacancia presidencial, la que necesita 26 firmas para su presentación, 52 votos para admitirla a debate (obtuvo 76) y 87 votos de los 130 congresistas actuales para aprobarla.

Se le atribuye 20 cargos al presidente Castillo: errores políticos y actuaciones erradas de ministros o funcionarios, y ninguno referido a su condición mental. Quienes aún no aceptan haber perdido las elecciones convierten la institución de la vacancia presidencial en un mero trámite por conseguir 87 votos. Dejan de lado, convenientemente, que se trata de un mecanismo democrático de control y contrapesos políticos.

Como sostiene Sinesio López, en el país está en crisis la forma de gobierno de “presidencialismo parlamentarizado”, en medio de una crisis política de varios años, con salidas presidenciales y cierres de Congreso, con débiles estructuras políticas que hacen extrañar partidos políticos, y con desigualdades económicas y sociales que se profundizan tras la pandemia, y la continuidad de una Constitución que fomenta la precarización y la privatización de los servicios.

La moción de vacancia solo alcanzó 55 votos y en contra 54, además de 19 abstenciones. Expresa también el temor de congresistas porque la movilización popular, que aún no despierta, termine, en caso de vacancia, sacando a todos, apostando por nuevas elecciones y una nueva opción de cambio, sin duda alguna.

Es el sistema político el que se debate en crisis y en nada ayudan las provocaciones de algunos congresistas como Leslie Olivos de Fuerza Popular o el propio Montoya. Se requiere restablecer el equilibrio de poderes. Dejemos culminar el mandato presidencial y trabajemos una agenda de Estado para el mediano y largo plazo.

Nota: En Puno fallecieron Rosa Palomino y Cornelio Paúcar, compañeros en la larga lucha por los derechos y expresión de la fuerza aymara. Nuestro sentido y justo homenaje.