Opinión

Gestos que dicen mucho

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

30 de Abril del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Desde que inició su gestión, el presidente Martín Vizcarra se ha preocupado mucho por los gestos políticos. Visitó colegios y hospitales para dejar en claro que la Educación y la Salud serían puntales de su administración, viajó al norte para supervisar la lenta reconstrucción tras El Niño costero y promulgó una ley de fortalecimiento de la Contraloría como señal de lucha contra la corrupción, aunque esta norma impida fiscalizar debidamente al Congreso.

Es por eso que hace unas semanas sorprendió que haya estado en Palacio de Gobierno un personaje como Óscar Medelius, de triste recordación durante la corrupta administración de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. ¿Qué mensaje podría dar esa visita? ¿No hubo asesores con acceso a Google para que adviertan al Mandatario quién era dicho exnotario chalaco? Pero más ha sorprendido lo visto el fin de semana a través de fotos publicadas en redes sociales.

En esas imágenes se ve al presidente Vizcarra, durante su viaje a Puno, al lado nada menos que del congresista fujimorista Moisés Mamani, el de los “mamanivideos”, el que propició con sus grabaciones la caída de Pedro Pablo Kuczynski hace poco más de un mes, el que no ha sido claro al entregar al Ministerio Público los videos sin editar, el que dice que grabó al exmandatario pero que se le malogró la filmación.

¿Qué hace un presidente como Vizcarra, que quiere dar señales de limpieza, con un personaje como ese, que si bien aportó a la necesaria renuncia de Kuczynski, no es ningún elemento libre de mancha y cuestionamiento? ¿No hubo nadie que le advierta que dicho personaje estaba por ahí? Además, si el Mandatario no tuvo nada que ver con la salida de su antecesor, la imagen vista el fin de semana no contribuye a reforzar esa idea.

El Presidente debería instruir muy bien a su entorno para evitar situaciones como las que lo llevaron a recibir en Palacio de Gobierno a Medelius o a dialogar con Mamani en Puno. Existe mucha sensibilidad por la dilatada existencia de mandatarios acusados de corrupción, por lo que, mientras nos curamos del espanto, sería bueno que haya señales de que las cosas han cambiado para bien. ¿Será eso posible?

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