Opinión

Golpe al bolsillo en transporte

El transporte en el país sigue siendo informal, así haya empresas que tengan un registro en Sunat.

04 de Enero del 2018 - 08:33 Renato Sandoval

Tras la desgracia ocurrida en el tramo de Pasamayo, donde fallecieron 51 personas, sería bueno que el Ministerio de Transportes y las gerencias y direcciones regionales del sector se encarguen de controlar el exceso de velocidad de los vehículos que transitan por las carreteras, en especial por la Panamericana Norte.

Para quienes con frecuencia conducimos por una vía rápida, no es un secreto que son pocos los vehículos interprovinciales que respetan los 90 kilómetros por hora, en especial aquellos ómnibus que efectúan rutas cortas, como Trujillo-Chiclayo-Piura-Tumbes, Chiclayo-Cajamarca y Trujillo-Chimbote.

No voy a nombrar a las empresas que vuelan con tal de llegar a tiempo a su destino, pero ahora que hay varios tramos con autopista, las autoridades encargadas deben velar porque se respete la velocidad máxima y mínima, y que les hagan entender a los choferes y a los empresarios que no transportan bultos sino personas.

El transporte en el país sigue siendo informal, así haya empresas que tengan un registro en Sunat. Me refiero a que la ilegalidad de su trabajo no parte de pagar impuestos, en el mejor de los casos, sino del cumplimiento de las reglas de conducción de sus pilotos.

Por ejemplo, según la norma, un chofer no puede conducir un vehículo por más de 4 horas seguidas. Sin embargo, les hago la pregunta, ¿creen que estas empresas de transportes les conviene contratar a dos trabajadores? No lo cumplen, al menos no la mayoría.

Ya no estamos hablando de carreteras peligrosas, como el serpentín de Pasamayo, sino en las vías del norte que apenas tienen unas que otras curvas de riesgo (salvo la ruta a Máncora). Ni se imaginan lo que ocurre en las pistas del ande, donde los ómnibus parten de noche y con tal de llegar a tiempo marchan a 90 kilómetros por hora, pero rozando un precipicio.

Ya arreglaron y concesionaron las carreteras, salvo uno que otro tramo afectado por las lluvias y los huaicos, ahora urge más control de velocidad en las pistas. Si a los pilotos y a sus empleadores les importa un pepino transportar vidas humanas, entonces las autoridades deberían buscar un proveedor que controle la velocidad de los vehículos y golpee sus bolsillos. Hasta Ecuador tiene esta tecnología. Demos el siguiente paso.

tags