Hace exactamente una semana, los noticieros matutinos nos despertaron con una noticia que, a estas alturas, se ha convertido en pan de cada día: el asesinato por sicarios de un ciudadano peruano. Ese terrible escenario, esa realidad de muerte con la que tenemos que convivir en nuestro país, tenía una nueva víctima: Jhon Leyva, promotor de espectáculos. Para muchos, solo un nombre más para sumar a la estadística del terror. Y es que, el joven e inquieto empresario del mundo del folclore no pertenecía a ese ambiente que integran figuras mediáticas ávidas de notoriedad, pero sí ocupaba, gracias a su trabajo, un lugar importante en ese medio en el que nuestra música y cultura popular viven con intensidad cada fin de semana. Leyva, a base de lucha y venciendo todas las barreras que le pusieron en el camino, logró convertirse en el organizador de eventos folclóricos con más éxito de los últimos años. Cuentan que al conocer a Abencia Meza, empezó a transitar por los terrenos de los eventos, y sus primeros pasos incluyeron actividades previas a los espectáculos, como pegar afiches de promoción y repartir volantes. Al cabo de los años, ese inquieto muchacho fue conociendo el negocio, también se relacionó con las principales estrellas del medio y no dudó en emprender sus propios emprendimientos que reunía a populares cantantes de folclore y cumbia. Pero, lamentablemente, ese suceso en su vida profesional, atrajo a la delincuencia que empezó a extorsionarlo, amenaza que él denunció y que lo llevó a alejarse de sus habituales rutinas artísticas para viajar a España donde estuvo una temporada. Sin embargo, la muerte, agazapada, lo esperaba y manos criminales acabaron con su vida cuando él despreocupado salía de uno de sus eventos. Ese final, esa muerte absurda, ha conmocionado a una pujante industria de nuestra música andina que empieza a vivir con más terror, también es un macabro mensaje que nos recuerda que nadie está libre de una delincuencia que en lugar de aminorar, crece inexorable. Lo más grave, es que ese asesinato termina con los sueños de uno de esos tantos peruanos que, de la mano de nuestra cultura popular, descubrió artistas, promocionó talentos y sobre todo, dio trabajo a intérpretes que solo regalan alegría, el mejor antídoto contra el terror. Esperemos que los responsables de la absurda y sangrienta muerte de Jhon Leiva sean identificados y se les dé la pena que se merecen.
GOLPE DE MUERTE, columna de Johnny Padilla
Opinión