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Gran error

Columna: IVÁN SLOCOVICH

11 de Octubre del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

Es lamentable que la Comisión de Defensa del Congreso haya aprobado un dictamen que busca, previa aprobación del pleno, que los militares y policías condenados por delitos cometidos en la lucha contra el terrorismo cumplan reclusión en establecimientos militares bajo el argumento de que hay que “preservar su integridad”, cuando lo lógico sería que los malos uniformados convertidos en delincuentes, como cualquier ciudadano de a pie, vayan a un penal común.

La iniciativa, que alcanzaría a ya procesados y sentenciados, ha sido presentada por el congresista fujimorista y vicealmirante en retiro Carlos Tubino, quien sostiene que los efectivos condenados podrían purgar sus penas en las instalaciones ya existentes del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, como si estos elementos que usaron mal sus uniformes y sus armas merecieran el privilegio de salvarse de las vicisitudes propias de nuestro sistema carcelario.

El Perú debe tener todas las consideraciones con los buenos militares y policías, como los que están en este momento en el Vraem, en un puesto de frontera, en medio de la nada navegando en un buque lejos de su familia por meses o volando sobre las turbulentas nubes de la selva. Lo mismo para los custodios que luchan contra el delito, pero aquellos que se van al otro lado y cometen imperdonables excesos no merecen privilegios.

En la Comisión de Defensa del Congreso, a cargo del aprista Javier Velásquez Quesquén, no se dan cuenta de que están dando pólvora a la izquierda y a sus amigos perseguidores eternos de militares y policías, algunos de ellos primos hermanos de los terroristas -a los cuales he criticado muchas veces en este espacio-, para que se llenen la boca criticando a nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional, a las que tanto debemos, por potenciales privilegios.

Los delincuentes son delincuentes, con uniforme o sin él, y en el Perú los delitos comunes, sean o no en medio de la lucha contra el terrorismo que aún nos golpea, se pagan en cárceles comunes y no en cuarteles. Ojalá que el dictamen no sea aprobado. Ya hemos tenido muy malas experiencias por privilegios a malos militares y policías que contribuyeron a la pérdida de prestigio de sus instituciones, el cual hoy han logrado recuperar. No retrocedamos.

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