Opinión

Guardianes de la moralidad

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

16 de Abril del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Qué duda cabe que la política peruana es por momentos surrealista y algunas veces hasta macondiana. Pero eso de ver a algunos exministros del expresidente Ollanta Humala y de su esposa Nadine Heredia defendiéndolos -recordemos que el propio exmandatario admitió públicamente que el suyo era un “gobierno familiar”- ya linda con lo alucinante, pues esos caballeros deberían recordar que si bien sus exjefes aún no están sentenciados, arrastran pasivos muy graves.

Tenemos ahora en algunos exministros de Humala a los guardianes de la moralidad a través de sus expresiones en programas a los que son invitados y en las redes sociales, que lo aguantan todo. Critican a todos los opositores a ellos y piden sanciones para todos por presuntos nexos con la corrupción, lo cual está muy bien, hasta excelente, pero no son ellos los más indicados para subirse al púlpito de la decencia y sacar el látigo contra los “pecadores” de la vereda del frente.

Es verdad que los Humala-Heredia no están sentenciados y que su prisión preventiva puede ser discutida, pero cuando aceptaron sus cargos de ministros o no renunciaron a ellos, sabían muy bien que sus jefes cojeaban por todos lados. ¿O ya no se acuerdan de los contratos ficticios de Nadine con unos venezolanos, o sus “consultorías” para “temas capilares”? ¿Tampoco se acuerdan de las andanzas del comandante en Madre Mía bajo el seudónimo del brutal “Capitán Carlos”?

A los moralistas escuderos de Humala habría que preguntarles dónde estuvieron sus cartas de renuncia en el momento en que aparecieron las agendas de la señora Heredia con anotaciones millonarias imposibles de justificar, o por qué no se apartaron del Poder Ejecutivo cuando la dama admitió que eran suyas luego de varias mentiras de por medio, o cuando el Ministerio Público denunció que ella había querido adulterar su prueba grafológica a fin de despistar a los peritos.

Los hoy convertidos en escuderos dirán que no hay sentencia de por medio contra sus exjefes, y tienen razón, como tampoco existe condena judicial contra muchos de los que ellos cuestionan. Sin embargo, las inconductas de los Humala-Heredia a nivel ético, más allá de lo que más tarde digan los jueces, hace rato hubieran hecho apartarse de su entorno a cualquiera, que hoy podría tener la autoridad moral para cuestionar a otros. Callados y dedicándose a otra cosa quedarían mejor, ¿no?

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