Opinión

Guerra declarada

Con los hechos vividos ayer en el Congreso, en que el pleno citó al ministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorne, para que acuda de inmediato a explicar el bochornoso audio de su reunión con el contralor Edgar Alarcón; y la actitud posterior del funcionario de no acudir a la cita, estamos ya ante una guerra declarada entre el Ejecutivo y el Legislativo, la cual, ojalá, no tenga consecuencias nefastas para el Perú.

16 de Junio del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

Con los hechos vividos ayer en el Congreso, en que el pleno citó al ministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorne, para que acuda de inmediato a explicar el bochornoso audio de su reunión con el contralor Edgar Alarcón; y la actitud posterior del funcionario de no acudir a la cita, estamos ya ante una guerra declarada entre el Ejecutivo y el Legislativo, la cual, ojalá, no tenga consecuencias nefastas para el Perú.

Lamentablemente, el presidente Pedro Pablo Kuczynski ha insistido en mantener al ministro Thorne en su cargo, lo cual fue ratificado por el premier Fernando Zavala. Días atrás, en este mismo espacio, señalé que a su llegada de Europa, dicho funcionario debía salir del Ejecutivo, a fin de aliviar tensiones y despejar el camino para que el Gobierno se centre en asuntos relevantes para el país, en vista de que su situación era insostenible: o renunciaba o lo censuraban.

Ayer el Congreso, un día antes de que el ministro Thorne acuda a la Comisión de Fiscalización para explicar el asunto del audio, decidió llamarlo de urgencia, una reacción “rápida” que no se vio de parte del fujimorismo hacia el contralor Alarcón, tras los cuestionamientos en su contra. La “invitación” del pleno fue rechazada por el titular de Economía y Finanzas, como diciendo: “No voy, y si quieren, censúrenme y gánense el rechazo de una parte de la opinión pública”.

Con la medición de fuerzas de ayer entre el Ejecutivo y el Legislativo, por más que Thorne haya sido citado para hoy, ambos han dejado de mostrarse “diplomáticamente” los colmillos, para comenzar a morderse. Lo grave es que estamos recién a menos de un año de iniciada la “convivencia” entre el Gobierno y la oposición encabezada por el fujimorismo, y ya vivimos esta situación de enfrentamiento abierto que en nada favorecería a un país con serios problemas por delante.

Es una lástima que sigamos viviendo los ecos del mal manejo del proyecto Chinchero, y que eso esté arrastrando a un segundo ministro hacia la salida, con toda la turbulencia política que eso genera, más aún si estamos ya ante una declaratoria de guerra que nadie ganará. Ante esto, es necesario el liderazgo del presidente Kuczynski para poner paños fríos, convocar, tender puentes, hacer política y… sobre todo gobernar, pues para eso fue elegido. 

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