“En vez de pensar que la próxima vez vamos a elegir mejor, hay una especie de resignación por el mal menor. Los políticos no sirven, así que ¿para qué me voy a preocupar al elegir? Y cada vez hay peores autoridades porque los peruanos nos desetendemos de nuestra decisión (...) Se debe elegir autoridades de la misma manera racional con la que compramos un celular”, dice el reconocido marketero Rolando Arellano para explicar el actual panorama del electorado del país a pocos días de las elecciones regionales y municipales 2022.

Tiene razón, hay mucha indiferencia de los ciudadanos para involucrarse en la tarea de elegir mejores gobernadores regionales y alcaldes en todo el país. “No sé por quién votar porque no estoy enterado quienes son los candidatos. Lo único que sé es que todos son ladrones”, escuché hace poco a un conocido. Con estos argumentos no es extraño el gran porcentaje que no sabe por quién votar o dice que lo hará blanco o viciado. Hace 15 días era más del 70% a nivel nacional, según una encuesta de Ipsos-El Comercio. Hoy todo indica que la cifra bajó, pero igual los indecisos son una amplia mayoría.

No informarse de los candidatos que postulan a los gobiernos subnacionales y locales puede traer consecuencias impredecibles para un país desgarrado y errático, que va de tumbo en tumbo desde hace algunos años.

Lo que se hace necesario a estas alturas es identificar a los candidatos críticos, pero creadores de algo nuevo, que interpreten las tensiones y los problemas del país, pero que al mismo tiempo conciban las soluciones del futuro. Hay que jugarse por los que tienen buenas propuestas y no solo quejas.