Opinión

HOLANDA: ATENTADO EN LA HISTÓRICA CIUDAD DE UTRECHT

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

19 de Marzo del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Apenas enterado por las redes sociales del reciente atentado en la ciudad de Utrecht, en Países Bajos (Holanda), por un turco que asesinó en un tranvía a 3 inocentes, lo que vino a mi mente luego de la penosa noticia por la que quedamos consternados fue que el desgraciado suceso ha acontecido en esa histórica ciudad holandesa donde fue firmado el Tratado de Utrecht, que pasó al registro de los acuerdos internacionales como la Paz de Utrecht o Tratado de Utrecht-Rastatt, pues puso fin a la Guerra de Sucesión Española (1713 a 1715), cambiando el mapa político en una Europa que tan solo 65 años atrás había logrado la también histórica Paz de Westfalia de 1648. Utrecht ha sido considerada una de las ciudades de mayor tranquilidad en Europa, por lo que el macabro suceso de la víspera ha conmocionado al país. Las alertas subieron y bajaron en un santiamén y solamente comenzó estratégicamente a minimizarse el atentado cuando fue detenido el autor, por cuyos antecedentes fue identificado como un prontuariado. No debería comparársele en lo más mínimo al también reciente ataque en Nueva Zelanda, que ya hemos comentado en una columna anterior. Aunque en ambos casos se trata de ataques a quemarropa, no es correcto referir a los dos como actos propios de los denominados lobos solitarios, que tienen un origen en el extremismo de origen islámico en la medida que actúan sin que exista alguna conexión entre el grupo terrorista y el atacante. El terrorífico episodio en Nueva Zelanda imputado a un hombre visiblemente supremacista responde a otras motivaciones, generalmente fundadas en el racismo y la xenofobia. Los lobos solitarios que han venido cometiendo atentados principalmente en Europa no lo han hecho por sentir desprecio o desdén -ellos son los foráneos-, sino por motivaciones fanáticas que han terminado desnaturalizando a la propia yihad de la reacción islámica asociada a la lucha contra los infieles. No sabemos el origen del suceso en Utrecht, pero todo parece indicar que este ataque fue perpetrado por un lobo solitario, promoviendo, entonces, una mayor alarma el hecho de que pueda volver a suceder, como otros, en efecto dominó.

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