Opinión

inclusión social

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

02 de Marzo del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

El título de esta columna replica una frase que Ollanta Humala y Nadine Heredia, la pareja que admitió estar al frente de un “gobierno familiar”, se esforzaron en promover para tratar de hacernos creer que buscaban que más peruanos puedan mejorar sus condiciones, tras vivir en la pobreza y al margen de los beneficios que otros fueron alcanzando. Sin embargo, parece que la verdadera inclusión social fue para los antiguos inquilinos de Palacio de Gobierno.

Lo señalo porque luego de las declaraciones ante fiscales peruanos del exjefe de Odebrecht en el Perú, Jorge Barata, quien ha dicho que su empresa entregó tres millones de dólares a la campaña de Humala del 2011, a través de un publicista y de montos en efectivo otorgados a Heredia en un departamento de Miraflores, queda claro que la pareja recibió plata al margen de los canales oficiales, por más que insistan en negarlo.

Y si a eso sumamos que algunos personajes y exdirigentes del Partido Nacionalista Peruano como Daniel Abugattás, Ana Jara y Marisol Espinoza juran y rejuran que nunca vieron ese dinero en la campaña, entonces es lógico pensar que esa plata fue a parar a la casa de la calle Fernando Castrat, en Surco, y que sirvió para los gastos familiares y la “inclusión social” de los Humala-Heredia, quienes de esta forma dejaron de depender de la modesta, pero dignísima pensión del Ejército.

Los nacionalistas o exnacionalistas dicen que se trató de una campaña “austera” y que tenían que meter la mano a su propio bolsillo para recorrer el país y llevar sus propuestas. Aseguran que nunca hubo la holgura económica propia de semejante aporte. Claro, al parecer no sabían que sus jefes habían recibido, calladitos nomás, el dinero de Odebrecht procedente de la caja destinada al pago de coimas. ¿Y así Fredy Otárola sigue defendiendo a su exjefe?

Ahí están pues, los Humala-Heredia, los que se vendían como el ejemplo de la decencia y honestidad en la “nueva” política. Llegaron como la “reserva moral” y terminaron siendo delatados por un corruptor de alto vuelo que les entregó plata por lo bajo, que fue a parar a sus bolsillos -o sus maletas consignadas en las agendas- para los gastos del día a día, algunos de ellos a través de la tarjeta de crédito compartida con Rocío Calderón. ¡Tremenda inclusión social!

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