El sentido común indica que, para un mejor resultado en la solución de problemas, es indispensable contar con la mejor información. Y lógicamente, en el nivel nacional, las decisiones –si precisan ser acertadas– requerirán de insumos que faciliten plantear acciones en beneficio de los objetivos nacionales.

Así, las informaciones para la toma de decisiones de la Seguridad Nacional, no sirven si provienen de opiniones o análisis sesgados, pues, para dicha tarea, se cuenta con el Sistema de Inteligencia Nacional cuyo ente rector –la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI)– produce lo que la ley denomina “conocimiento útil”, y que internacionalmente se conoce como Inteligencia: información procesada e integrada –elaborada por profesionales de diferentes disciplinas– a partir de múltiples fuentes que permiten llegar a conclusiones y proyecciones en provecho de la mejor decisión.

Entonces, es imprescindible que los profesionales de Inteligencia sean especialistas y –obviamente– gocen de credibilidad, pues su labor debe responder exclusivamente a los intereses de la Patria y no a otros. La DINI requiere fortalecerse en esa dirección.

Por tanto, urge disponer de un Plan de Carrera para compensar adecuadamente el importante trabajo de anónimos peruanos que entregan su esfuerzo cotidiano; y adicionalmente, que se cree un componente civil para la obtención de información de los campos no militares: Reto para el Congreso de la República.

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