Opinión

Invitación

COLUMNA: JAVIER DEL RÍO ALBA

27 de Mayo del 2019 - 07:00 Javier del Río Alba

A través de su exhortación apostólica Gaudete et exsultate (Alégrense y regocíjense), publicada el año pasado, el papa Francisco ha querido “hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades” (GE, 2); porque, como escribió San Pablo, el Señor nos ha elegido para que seamos santos e irreprochables ante Él por el amor (Ef 1,4) y, como bien dice nuestro Papa, para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes o religiosas, sino que todos estamos llamados a ser santos allí donde cada uno se encuentra y en el estado de vida al que pertenece (GE, 14). En pocas palabras, la santidad está al alcance de todos y no solo no nos hace menos humanos ni nos distrae de las que puedan ser nuestras ocupaciones habituales, sino que, por el contrario, nos hace más fecundos allí donde nos encontremos, nos permite conocer el verdadero sentido de nuestra vida y hace posible que la vivamos a plenitud.

La principal dificultad para alcanzar esa plenitud, sin embargo, es que la mayoría de personas no saben o no terminan de comprender lo que es la santidad. Muchos piensan que ser santo es ser impecable o que la santidad es un mero perfeccionismo humano. La realidad, en cambio, es que santos son aquellos que “quizá su vida no fue siempre perfecta, pero aún en medio de imperfecciones y caídas siguieron adelante y agradaron al Señor” (GE, 3), aquellos que en los momentos de debilidad saben levantar sus ojos al Crucificado y decirle: “Señor, yo soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor” (GE, 15). Es lo que Francisco llama “la santidad de la puerta de al lado” (GE, 7), esa que se alcanza poco a poco y en la medida que dejamos que Dios haga su obra en nosotros; porque nadie puede santificarse a sí mismo, cada santo es una obra de Dios. ¿Y quieres saber cómo la hace? Dice el Papa: “En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás lo que necesitas para crecer hacia la santidad” (GE, 15). Ven y lo verás.

tags