Si algo están dejando en claro los comicios de este 2026, es decir, las elecciones generales del primer semestre, y las regionales y municipales en curso, es que el trabajo tanto el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) como de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), no han estado a la altura del gran reto que tenían por delante, pese a que han contado con todos los recursos financieros y el tiempo necesarios para llevar adelante procesos con estándares altísimos de eficiencia, calidad, claridad y credibilidad.
Recordemos el desastre de la primera vuelta que tuvo como protagonista a Piero Corvetto, quien tuvo que irse por la puerta falsa de la ONPE tras no haber sido capaz de repartir a tiempo el material electoral en algunos distritos de Lima, lo que llevó a que el proceso se extienda hasta el día siguiente, algo nunca antes visto. El ex candidato presidencial Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, ha señalado que esa “irregularidad” lo sacó del pase a la segunda vuelta. Puede ser. Es algo que nunca sabremos con precisión.
Luego fuimos testigos de cómo el JNE encabezado por Roberto Burneo, permitió a López Aliaga renunciar a su mandato congresal de senador electo, lo cual fue una burla a los ciudadanos que votaron por él, todo porque el líder de Renovación Popular quería postular a primer regidor de Lima por detrás de un candidato que luego renunció “por motivos personales”, lo que permitiría a “Porky”, de ganar su lista, acceder a una reelección encubierta como alcalde, que la Constitución prohíbe expresamente.
Lo cierto es que hasta ahora, a menos de dos semanas de las elecciones regionales y municipales, el JNE sigue jugando al misterio y a los legalismos, y no define aún si es que los aspirantes a primeros regidores que han venido ejerciendo funciones de alcaldes, como es el caso de López Aliaga y otros 135 a nivel nacional, podrán asumir como burgomaestres en caso ganen sus listas, pues como se sabe, la Carta Magna no permite la reelección de estas autoridades.
Los ciudadanos de la capital del país y de otras jurisdicciones están yendo a votar a ciegas, pues si lo hacen por quienes en teoría van como “primeros regidores”, cabe la posibilidad de que sus candidatos (López Aliaga en el caso de Lima), no puedan asumir funciones y se termine colocando en las alcaldías a personas que pueden ser muy respetables, pero que no conocen. Y mientras tanto, el presidente del JNE dice muy tranquilo que están en sesión permanente y que vienen debatiendo… pero hasta el momento no aclaran nada.
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