Opinión

Jornada Mundial del Enfermo

COLUMNA: JAVIER DEL RÍO ALBA

11 de Febrero del 2019 - 07:00 Javier del Río Alba

En su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra el 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes, el papa Francisco nos recuerda que la vida es un don de Dios y, por tanto, “no se puede considerar una mera posesión o una propiedad privada”. Nos recuerda también que, en mayor o menor medida, en cada etapa de nuestra vida todos necesitamos algún tipo de ayuda de los demás, porque somos criaturas y no seres omnipotentes. Reconocer estas dos realidades, la vida como don de Dios y la mutua dependencia entre los hombres, nos debería llevar a la humildad y a la solidaridad como virtudes indispensables para nuestra existencia, haciendo así posible superar el individualismo, la fragmentación social y la cultura del descarte. Para ello, sigue diciendo Francisco, es fundamental el diálogo, que abre espacios de relación y cooperación humana.

En ese contexto, el Papa destaca la acción de aquellas personas que, en todas partes del mundo, llevadas por la lógica de la gratuidad realizan servicios de voluntariado a favor de personas enfermas, solas, ancianas o con fragilidades psíquicas, convirtiéndose así en amigos desinteresados con quienes los enfermos comparten pensamientos, episodios de su historia personal, sentimientos y emociones. Como modelo de caridad que puede inspirar al voluntariado, el Papa nos presenta a Santa Teresa de Calcuta, quien “a lo largo de toda su existencia ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina.

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