Opinión

¿jóvenes a la política?

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

10 de Septiembre del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Debe ser difícil para cualquier joven de nobles intenciones y sólida formación profesional y en valores entrar a la actividad política con miras a convertirse en alcalde, gobernador o congresista, pues casi no existen partidos y es muy poco el incentivo para buscar el voto a fin de ser elegido autoridad, teniendo en cuenta que hoy los “referentes” son personajes como los que vemos en el Congreso o escapando por la ventana de un municipio una vez que les dictan detención.

Los partidos “tradicionales” se encuentran en grave crisis. Veamos al PPC, con Lourdes Flores y los aportes de Odebrecht; a Acción Popular, con Yonhy Lescano haciendo campaña luego de ser sancionado por acoso; al APRA sin dirigencia; al fujimorismo pensando en librarse de la cárcel antes que en hacer política de verdad; a Solidaridad Nacional lanzando al hijo de su líder a la alcaldía de Lima; o al partido de José Luna formado con la “ayudita” de José Cavassa.

También tenemos a la izquierda, experta en divisiones y en creerse la reserva moral del Perú, cuando arrastra pasivos inmensos como los de Susana Villarán, Vladimir Cerrón y Walter Aduviri (los dos primeros presos por corrupción), los del tirapiedras Elmer Cáceres Llica o Verónika Mendoza, la exsecretaria de Nadine Heredia. No olvidemos al “ambientalista” Marco Arana. ¿Algún joven como el descrito en el primer párrafo de esta columna querrá ser el soporte político de estos personajes?

De las agrupaciones que puedan formarse para las elecciones del 2020 o 2021, habrá que ver qué tan sólidas llegan, o si serán clubes de amigos como el que lanzó a Pedro Pablo Kuczynski en el 2016. Se trataba de un banquero de inversiones conocido por todos, pero al carro se le subieron oportunistas hasta de la izquierda con tal de llegar al poder. El resultado: la bancada oficialista ha tenido que aliarse con la fujimorista arrepentida Yesenia Ponce (hoy suspendida) para sobrevivir.

El panorama no es fácil. Bajo esta mirada, no sería raro que en los próximos comicios, en que no habrá reelección en el Congreso, en lugar de ver a nuevos rostros que generen algo de esperanza, tengamos al frente a muchos de la “vieja guardia” tratando de recobrar vigencia. Lamentablemente, las reformas promovidas por este gobierno no han ido acompañadas de medidas para fortalecer a las vitales agrupaciones políticas. Un gran error.

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