Opinión

Jugar para educar

Muchas veces, la forma en la que educamos resulta muy rígida, reduciendo el tiempo para jugar

16 de Junio del 2018 - 07:20 ​Annemie Cuculiza Brunke

El psicólogo humanista Abraham Maslow (1962) consideraba que las personas más creativas solían tener menos miedo de lo desconocido, así como una disposición más abierta para experimentar diferentes vivencias. Las personas más creativas tendrían una mayor capacidad para integrar sus procesos primarios y secundarios. Los procesos primarios se encuentran en nuestro inconsciente, siendo “la fuente de la creatividad, el juego, amor, entusiasmo, humor, imaginación y fantasía” (Maslow, 1962, p. 133). Por otro lado, los procesos secundarios le pertenecen a la mente consciente; se traducen en las normas y formas con las cuales nos “socializamos”; por ejemplo, seguir instrucciones, respetar normas de conducta y demás. Es justamente a través del acto de jugar que podemos integrar procesos primarios y secundarios con mayor efectividad.

El famoso psicoanalista Donald Winnicott estudió la importancia del juego para el desarrollo de la identidad de los niños, jóvenes y adultos. El juego sucede en un espacio intermedio, entre la realidad y la fantasía. Implica imaginación y potencial de realización. Al jugar desarrollamos nuestra empatía: siempre hay un “otro”, real o imaginado, con quien jugamos. De ninguna manera se encuentra confinado a la niñez. Los adultos pueden jugar de distintas maneras, a través del arte o del sentido del humor.

Muchas veces, la forma en la que educamos resulta muy rígida, reduciendo el tiempo para jugar. Además, solemos “crecer” y olvidarnos de cómo jugar. La rutina nos encierra en un espacio estrecho, donde repetimos más de lo que creamos. Está en nuestras manos generar pequeños cambios que nos ayuden a experimentar lo cotidiano de diferentes maneras. Recordemos que cuando nos damos permiso para jugar y experimentar, abrazamos nuestra libertad y ejercemos nuestra autonomía. Jugar, nos recuerda Nicolo (2015), “es el equivalente a ser libre dentro de nuestra propia mente”.

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