En los últimos días ha quedado demostrado que Pedro Castillo y Juntos por el Perú (JP), el partido de izquierda radical que patrocina su recordado imitador Roberto Sánchez, están desesperados por lograr a como dé lugar la excarcelación del golpista, para lo cual hasta han caído en el ridículo de pedir una visita del papa León XIV a la celda de este sujeto que para su mala suerte, intentó dar una patada a la Constitución cuando el hoy pontífice era obispo de Chiclayo, por lo que conoce muy bien cómo son las cosas en nuestro país.
Aparte de ese pedido, desde JP han presentado un proyecto de ley de amnistía en favor de Castillo y sus cómplices, el cual, como bien ha señalado el constitucionalista Aníbal Quiroga en Canal N, no es otra cosa que una admisión de responsabilidad penal del golpista y de quienes lo rodeaban, pues el documento trata de salvar a los que han sido parte del complot contra de la democracia. ¿No era que el infame mensaje al país del 7 de diciembre de 2022 era apenas una “proclama política” sin coordinación previa?
Pero no solo tenemos eso. Ayer El Comercio ha revelado que la diputada Yenifer Paredes (JP), a la vez cuñada de Castillo, está valiéndose de su condición de legisladora para pedir informes sobre la detención del golpista. Incluso ha solicitado la lista de los policías que detuvieron en flagrancia a este personaje mientras intentaba escapar a la Embajada de México, una vez que se dio cuenta que su asonada había sido un rotundo fracaso porque las instituciones se pusieron del lado de la democracia.
¿La diputada Paredes está tratando de amedrentar a los policías que cumplieron con su deber de arrestar al profesor que acababa de vacarse solo de su condición de presidente? Estoy seguro que sí, con el agravante de que la parlamentaria estaría cometiendo una grave infracción a la Carta Magna al intervenir desde el Poder Legislativo en un proceso en trámite ante el Poder Judicial, como ha indicado el también constitucionalista Enrique Ghersi.
JP no ha llegado al Congreso para aportarle al país, sino para sabotearlo, tal como hemos visto en estos tres meses, y buscar la libertad de quien ya tiene una condena de 11 años por ser un vil golpista, y debe responder por mil y una corruptelas que siguen bajo investigación. Estos intentos desesperados no deberían pasar, aunque con las posturas exhibidas desde bancadas como las de Buen Gobierno, Obras y Ahora Nación, esta última integrada por una expremier castillista, nunca se sabe.
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