Opinión

Keiko y su propia personería política

Columna de Eugenio D'Medina Lora

13 de Enero del 2018 - 07:00 Eugenio D'Medina Lora

Es un hecho que la mayoría de peruanos aprobamos el indulto a Alberto Fujimori, como también lo es que muchos recusamos la forma. El evidente cambalache “vacancia por indulto” que habilitaron dos viejos zorros de la política nacional -PPK y AFF- no solo ha encubierto la corrupción de estos tiempos, cuanto menos momentáneamente, sino que ha fracturado a la primera fuerza opositora. Gran jugada del actual Presidente con el aval del exmandatario, que los favorece directamente, pero a costa de noquear a nuestro precario sistema de partidos y de dejar la gobernabilidad en estado de coma. Sin embargo, la eventual fractura de Fuerza Popular puede terminar otorgándole a Keiko Fujimori la personería política propia que siempre buscó. Ella y su partido pueden demostrar con hechos que jamás usaron el poder para liberar a Fujimori. Si Keiko ganaba las elecciones, era imposible que liberara a su padre. Si lo hacía, la acusaban de aprovechar el poder en su beneficio. Pero los hechos marcan que, en el momento crucial de la votación por la vacancia, que es lo que cuenta, un fujimorismo se fue con la componenda y la salida “pragmática”; mientras que el otro, el que ella lidera, se quedó en los principios. Y al colisionar estas dos facciones, y seguir colisionando posvacancia/indulto, deja claramente establecido que Keiko Fujimori pudo haber surgido como figura por el apellido, pero ahora ya tiene el peso propio que siempre buscó. Faltaría solo delimitar políticamente a Fuerza Popular en base de las conquistas de los noventa, reconociendo la importancia de Alberto Fujimori, pero deslindando de lo negativo. Tiene incluso ahora cómo desmarcarse de ese fujimorismo del “vale todo”, hoy personificado en su hermano. Lo demás es abrirse a sectores independientes, consistentes con esa identidad, y generar un mensaje. Solo así, lo que parece un quiebre se transformará en una nueva solidez.

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