Opinión

La agenda del papa

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

22 de Enero del 2018 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Durante su visita al Perú, que terminó ayer por la tarde tras la multitudinaria misa en la Base Aérea Las Palmas, el papa Francisco se ha referido a varios problemas muy graves que sufre nuestro país, los cuales deberían ser afrontados de inmediato por las autoridades si es que no se quiere que la llegada del Pontífice quede solo en imágenes de televisión, fotos y buenos recuerdos. Hay una agenda pendiente que no debe ser dejada de lado.

En Puerto Maldonado, Francisco se refirió con especial énfasis a la minería ilegal y, sobre todo, tocó la infame trata de personas que allí existe. Lamentablemente, estos serios problemas se dan desde hace décadas, pero se hace muy poco contra ello. Todo sabemos lo que ahí sucede, todos conocemos al detalle los delitos que se generan alrededor de la extracción de oro al margen de la ley; sin embargo, todos miran a otro lado, incluyendo a los que se hacen llamar “ambientalistas”.

Al día siguiente, el Papa llegó a la golpeada ciudad de Trujillo, donde debió haber captado en el balneario de Buenos Aires que muy poco se ha hecho por la tan promocionada reconstrucción, y donde invitó a los peruanos a luchar contra el feminicidio, que sigue siendo un drama y una herida abierta pese a las normas dadas recientemente y a las campañas que hacemos incluso desde medios como Correo.

En la capital de La Libertad, el obispo de Roma habló también sobre la violencia en general y en especial del sicariato, que siguen muy vigentes y se han convertido en el principal problema que afecta a los peruanos. En este aspecto, los sucesivos gobiernos no han podido dar una respuesta efectiva. ¿Ayudará la visita del Papa a que por fin exista la voluntad política de tomar el toro por las astas y devolver la paz a las calles?

Apenas su avión comenzó a alejarse de Lima, el papa Francisco nos dejó una agenda pendiente que debe llevarnos a atender los serios problemas que son parte de nuestro día a día. El dedo ha sido puesto en varias heridas abiertas y depende de las autoridades y de la sociedad encarar estas taras que no son novedad, pero que no son atacadas con la energía necesaria por razones que ojalá alguien pueda explicar.

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