Opinión

​La anarquía acecha

El Ejecutivo de Martín Vizcarra se debate en indecisiones aún afectado por la temprana renuncia del ministro de Economía y Finanzas

09 de Junio del 2018 - 07:16 María del Pilar Tello

El Congreso logró rectificar la noche negra del miércoles cuando decidieron la suerte de Kenji Fujimori y sus dos compañeros. A la luz del día, cumplieron con mayor orden sus decisiones aunque el gesto ha sido insuficiente para la ciudadanía, que no perdona al fujimorismo su manejo abusivo, desmesurado y autoritario del Legislativo. La lista de barrabasadas es larga aunque la conclusión es corta, el rechazo exige nuevos rumbos que podrían darse si la oposición gana la directiva congresal. Como sucedió con la elección de Ántero Flores Aráoz durante el gobierno de Alejandro Toledo, cuando el recién elegido presidente del Congreso entregó su carné pepecista al oficial mayor al momento de iniciar su mandato, con vocación de poder representar sin presiones a todas las bancadas.

Cuán necesarios son estos nuevos vientos. El Ejecutivo de Martín Vizcarra se debate en indecisiones aún afectado por la temprana renuncia del ministro de Economía y Finanzas, David Tuesta. A escasos dos meses de iniciado su gobierno, cuando todavía disfruta del periodo de gracia, exhibe desencuentros dentro de un gabinete con escasas figuras que no puede darse el lujo de perder. El discurso presidencial que siguió a la renuncia de Tuesta ha dejado más preocupaciones que certezas o seguridades. Sobre todo ante la conflictividad social anunciada, que obligará a Vizcarra a mostrar seguridad para dialogar y nivel del estadista para expresar lo que conviene al país y hacia dónde está llevando el barco. Necesitamos respuestas, pero también instituciones que funcionen y autoridad para dar señales de que estamos ante el Gobierno que llegará al 2021.

La anarquía, el desgobierno y el desorden acechan. Requerimos poderes del Estado que funcionen y autoridad ética y social en líderes e instituciones. La corrupción continúa erosionando imágenes y voluntades y ante la crisis de confianza los reflectores apuntan al Congreso, donde todavía hay mucha corrupción pendiente. Que lo tengan muy en cuenta.

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