Los jóvenes poetas y escritores del grupo Magenta se anticiparon en conferirle, con singular gratitud cerebral, el “Escarabajo de oro” como reconocimiento a la vena literaria al escritor y maestro sullanense Víctor Nemesio Borrero Vargas. Víctor Borrero, murió ayer a las 12.30 en el Hospital Regional. Las letras de Piura están de duelo. Abogado de profesión se dedicó a la literatura con admirable pasión siguiendo las huellas de López Albújar. Víctor, nació un 2 de agosto de 1943 hijo de don Juan Agustín Borrero Vivanco y de doña Luz Victoria Vargas Quevedo. Una bíblica familia con raíces peruanas y ecuatorianas. Como señala su biógrafo Sigifredo Burneo, en Borrero se deslizan las profundas vivencias rurales de un próspero ganadero de Sabiango (Loja), su padre, y sus inquietos hijos llevados a la ciudad para cumplir con las obligaciones de la educación formal. De su madre -evocaba Borrero- era amante de la lectura y como consecuencia de su adhesión a Haya y el Partido Aprista sufrió persecución. Nada la arredró para brindar a sus hijos una educación esmerada pero con sensibilidad social. Llegó al colegio de los Hermanos Maristas en Sullana, y de allí salió abruptamente, a continuar su estudios en el Colegio Ignacio Merino de Talara. Se formó universitariamente en San Marcos en donde ocupó el primer puesto. Tuvo el privilegio de concurrir a la antigua Casona de San Marcos y frecuentar a maestros como Luis Alberto Sánchez, Jorge Pucinelli y Luis Valcárcel. Se tituló de abogado un 4 de noviembre de 1968, fecha del aniversario de Sullana. Entre sus obras están: “El alma de Torres” (1987); “Cuentos Tallanes” (1989); “Nuevos cuentos tallanes” (1991), “Jijuneta y alma mía”, (1991); “Los Bandoleros de San Tolino”, (1992); “Tangarará”, (1993); “Derrama tu sangre” (1994); “Tres mujeres contra el mundo” (1995); Happening en la milla seis“, (1997), ”El sueño de Onésimo“ (1990). Últimamente en el 2006 obtuvo por tercera vez el Trofeo Copé en la XIV Bienal de Cuento auspiciada por Petroperu, con el cuento Allco. Víctor Borrero, el escarabajo de oro, descansa en paz. No sen ajenos a sus ojos el color del cielo y a su corazón el aroma inconfundible de la tierra.