Opinión

​La bicameralidad

Sería bueno recordar que cuando Alberto Fujimori dio el inconstitucional golpe del 5 de abril de 1992, teníamos dos cámaras

26 de Septiembre del 2018 - 07:25 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Por estos días, en que se ha aprobado en la Comisión de Constitución del Congreso la resurrección de la bicameralidad y el retorno de la Cámara de Senadores tras 29 años, sería bueno preguntarnos si con esta nueva conformación del Poder Legislativo vamos a dejar atrás las taras y situaciones que han llevado a que la mayoría de peruanos rechacemos el trabajo del Parlamento no solo ahora, sino desde hace mucho tiempo.

Lo señalo porque el Poder Ejecutivo, al haber presentado el proyecto de la bicameralidad, quizá está creyendo -o haciéndonos creer- que solo con eso vamos a dejar atrás los escándalos y todos los hechos lamentables que han llevado al Congreso a estar donde hoy está. Si eso va a ocurrir, perfecto, nadie se va a oponer. Pero dudo de que por el solo hecho de tener senadores por acá y diputados por allá, todo se va a arreglar de la noche a la mañana.

Sería bueno recordar que cuando Alberto Fujimori dio el inconstitucional golpe del 5 de abril de 1992, teníamos dos cámaras en el Congreso, cuyos integrantes fueron mandados a sus casas de manera ilegal, sí, pero en medio de la satisfacción de la mayoría de peruanos, que apoyó las medidas dispuestas por el régimen en medio de un país que se iba al hoyo. ¿Acaso las masas salieron a las calles a defender a sus queridos legisladores despojados de sus curules? Nadie lo hizo.

Si vamos más atrás, vemos que siempre tuvimos un Congreso bicameral. Sin embargo, eso jamás significó que vivamos en el país de las maravillas. Al contrario. Recordemos el terrorismo, la hiperinflación, las desigualdades, el olvido de la sierra, el atraso de las provincias, la falta de infraestructura, la corrupción casi eterna y demás. Quizá había gente más preparada que daba buenos discursos que algunos añoran, ¿pero acaso eso nos hacía tener un Perú de ensueño?

Para tener un Congreso a la altura de los retos, sea de uno o dos cámaras, hay que poner filtros para evitar a las Yesenias, a los prontuariados, a los violadores, a los proterroristas, a los “comepollos”, a los que dicen que tienen una biblioteca que cuesta un millón de dólares, a los lobistas y a los que usan la inmunidad para no ir a juicio, entre otros. Al Parlamento tienen que ir a aportar los mejores ciudadanos, y hay que crear desde ahora las condiciones para que eso ocurra.

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