Opinión

LA CONCIENCIA DE LENIN MORENO SOBRE LA EXTRADICIÓN DE JULIAN ASSANGE

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

14 de Junio del 2019 - 07:18 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Estaba cantado que la extradición de Julian Assange, creador de WikiLeaks, a los Estados Unidos de América por parte de las autoridades británicas, se realizaría inexorablemente. La aprobación por el gobierno del Reino Unido, que pasará hoy a las manos de la justicia de Londres, es solo formal o protocolar. La decisión está tomada y el futuro de la vida del australiano entrará en una etapa de incertidumbre. Lo voy a explicar.

Assange perdió la protección del asilo diplomático por el gobierno del presidente ecuatoriano Lenin Moreno, que le había bajado el dedo desde el instante en que asumió el poder en reemplazo de Rafael Correa. Moreno, entonces, ha violado el principio de No devolución que es pétreo en la doctrina del Derecho de Asilo, el mayor aporte de nuestra región -Colombia en buena cuenta- al mundo. Este principio establece que el Estado que decide levantar la prerrogativa de asilo concedida a un perseguido NUNCA lo entregará a las autoridades del Estado persecutor (Reino Unido). A Moreno le ha importado más congraciarse con Donald Trump y eso está muy mal. Aún cuando Londres haya asegurado a Moreno que Assange no se sería extraditado a los EE.UU. por delitos que supongan como sanción la aplicación de la pena de muerte, ni los propios británicos podrían mantener su promesa porque, una vez in pectore, Assange en custodia de la Policía estadounidense, su destino quedará totalmente en manos del hegemón. Es una montaña de delitos el que se imputa a Assange y hasta Suecia, para moldear la idea ante la opinión pública internacional de que es un delincuente, acaba de formalizar el pedido de extradición por delitos sexuales. Estoy de acuerdo en que Assange debe ser juzgado. El delicado asunto de la revelación de información sobre temas de seguridad nacional, que Washington ha venido manteniendo bajo cuatro llaves, los hirió afectando la operatividad política en la Casa Blanca y en el Capitolio (Congreso de los EE.UU.); sin embargo, más allá de que Assange será juzgado, lo que Washington debería evaluar es lo que conseguiría ante una eventual ejecución de Assange. No vaya a ser que termine apareciendo mundialmente como un verdugo y Moreno como su cómplice.

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