Opinión

La condena de ser peruanos

Como si no fuera suficiente con el consuelo brutal del supuesto buen juego, en desmedro del resultado y los cuatro goles a un potencial campeón, la última semana ha surgido una nueva tendencia para buscar aminorar la tensión que un papel vergonzoso en la Copa Libertadores puede generar

28 de Mayo del 2017 - 07:22 Juan Carlos Gambirazio

Como si no fuera suficiente con el consuelo brutal del supuesto buen juego, en desmedro del resultado y los cuatro goles a un potencial campeón, la última semana ha surgido una nueva tendencia para buscar aminorar la tensión que un papel vergonzoso en la Copa Libertadores puede generar. Esta vez no fue un entrenador el que buscó amparo en explicaciones absurdas, sino un directivo. Nos referimos a Federico Cúneo, presidente de Sporting Cristal, quien en una entrevista con “Exitosa Deportes” soltó algunas perlas que merecen ser reseñadas.

Vayamos de frente a la carne. Cúneo argumentó que era imposible someter a un equipo al contraste dramático que existe entre un “campeonato local desastroso” y la Copa Libertadores. Dijo que si él invertía en su presupuesto para jugadores y repotenciaba a Cristal, iba a tener que someter a jugadores de primer nivel durante todo un año a un torneo local impresentable, triste, pezuñento (algo así como lo que fue la campaña celeste en la Copa). Entonces, entendemos a partir de esta observación, que la lógica es sencilla: “Mejor no me refuerzo porque mi campeonato es malísimo y un buen jugador no merece jugar en él”, algo así como: “Si ya saben cómo soy, ¿para qué me invitan?”. Así como lo leen, para el presidente del vigente campeón nacional, es una aberración jugar el Descentralizado y competir internacionalmente. Por supuesto que destacó los casos de The Strongest y Jorge Wilstermann de Bolivia como dos excepciones que confirman la regla. Es claro que, con estos dos ejemplos, la patraña del torneo malo y el presupuesto se van por un tubo.

Lo que vino poco después fue colosal y revelador. Cúneo infló el pecho al decir que en los últimos cinco años, Cristal había conseguido tres campeonatos, un subcampeonato y un tercer lugar en el torneo doméstico, y que nadie puede cuestionar nada sobre el rendimiento de su equipo en el torneo “para el que está hecho…”. Sí, ese campeonato que trató tan mal líneas arriba, que ninguneó y puso como razón de su fracaso internacional. ¿Entonces, es normal sentirse orgulloso al decir que eres el mejor en un torneo que desprecias? Algo anda mal, ¿verdad?

Pero hagamos hincapié en esta frase: “El torneo para el que está hecho”. Si sumamos esto a que Cúneo tiene claro que traer jugadores de nivel sería insultante ante un certamen desastroso como el nuestro, llegamos a la conclusión de que en el Perú la mediocridad es una opción y no solo una consecuencia; es una convicción, una elección y no una enfermedad. Si la certeza es esa, entonces hagan lo necesario para no participar más, presenten algún documento que los exonere de la responsabilidad de ir a la Libertadores por el simple hecho de campeonar en este chiquero. ¿Realmente somos eso? Parece que sí, una lástima.

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