Opinión

LA CONEXIÓN RUSA SIGUE COMPLICANDO A tRUMP

Columna: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

14 de Noviembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Donald Trump no puede controlar el espinoso asunto de la conexión rusa, que se ha convertido en su verdadero dolor de cabeza desde que asumió la Presidencia de EE.UU. No dudó un solo instante en arrancar de cargos claves a todos aquellos que se le opusieron, generando una mayor especulación sobre hechos cuestionados que lo que buscaron confirmar era si en el fondo contribuyeron a su victoria sobre la candidata demócrata Hillary Clinton el 8 de noviembre de 2016. Hay quienes quieren verlo realmente derrotado antes de los cuatro años que establece la Constitución de su país. Durante su reciente gira por Asia, y a propósito de su nuevo encuentro con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, el propio Trump se encargó de decir a los cuatro vientos que le cree al jefe de Estado ruso cuando le dijo que no tenía nada que ver con la tan mentada conexión rusa. Trump, confiado, penetró las declaraciones de Putin en su país y jamás pensó que la propia CIA lo pechara mostrando una posición incrédula al sostener que no cree nada de lo que dijo Putin y que, en consecuencia, seguía apegada al informe clave sobre las investigaciones para determinar si hubo o no responsabilidad de los rusos en el asunto de fondo. Es preocupante que Trump no pueda contar con una coraza política mínima. Un presidente desmentido, o que no cuenta con declaraciones políticas que coadyuven a superar la crisis intraestatal, es cada vez más vulnerable. En el fondo -hay que decirlo- parece haber fuerzas internas que no quieren que el presidente estadounidense termine su mandato. No es descabellado, entonces, que pudiera prosperar en poco tiempo una bien maquinada estrategia para su destitución. Para que eso no madure, Trump debería contar con una palanca política que lo neutralice, pero le falta maña y no es un zoon politikon. Mucha gente ya lo ha dejado y hasta Rex Tillerson, su secretario de Estado, no muestra las convicciones que lo desbordaron por el presidente cuando este ingresó en la Casa Blanca en enero de este año.

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