Opinión

La corona de Kenji en Fuerza Popular

Columna: RENATO SANDOVAL GONZÁLEZ

02 de Noviembre del 2017 - 07:30 Renato Sandoval

Aunque el fujimorismo se empeñe en negarlo, es muy evidente el trato con guantes de seda que recibe Kenji Fujimori en Fuerza Popular. Si otro hubiera sido el apellido, hace rato que terminaría siendo un paria en el Congreso de la República. Pero no: es parte de la dinastía que vale más dentro que fuera del partido. ¿Hasta cuándo? La señal no es buena.

Los miembros de Fuerza Popular tampoco quedan como personajes muy democráticos ni respetuosos del debido proceso interno para Kenji, sino como integrantes de una agrupación sin carácter y temerosa de lo que puede significar un fujimorismo sin un Fujimori, el alma del partido.

Porque una cosa es lo que pueden decir -y hacer- los parlamentarios Úrsula Letona o Héctor Becerril de la boca para afuera. Pero otra, muy distinta, es una vez dentro del partido que lidera Keiko Fujimori, quien mueve los hilos de manera infructuosa por ahora para salvaguardar la imagen de Fuerza Popular.

Poco importaría si un partido expulsa a uno de sus miembros por desleal, pero se trata de la agrupación que maneja el Legislativo y cualquier movimiento de su cúpula puede ocasionar un terremoto hacia fuera. Y mientras Kenji busca su expulsión, pareciera que sus colegas de bancada se empecinan en no soltarlo así de fácil.

Por lo pronto, casi sin mover un dedo, Kenji ha originado que Letona deje el comité de disciplina, acusó a otros dirigentes naranjas de manipular a su hermana Keiko y continúa desafiando sin inmutarse a Fuerza Popular, como si supiera que la orden de su desafuero nunca llegará.

Si Kenji sigue con su cantaleta de dejar mal parado a Fuerza Popular y no recibe la segunda tarjeta amarilla, esta agrupación se verá afectada en su esencia de ser implacable frente a la indisciplina. Sería bueno preguntarle a Keiko por qué algunos militantes tienen corona, cuando, supuestamente, trata de desmarcarse de los privilegios del apellido.

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