Opinión

LA CORTE PENAL INTERNACIONAL Y SUS 16 AÑOS DE FUNCIONES

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

11 de Marzo del 2019 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Un día como hoy, hace 16 años, el conjunto de magistrados que componen la Corte Penal Internacional (CPI) -estructuralmente son 18-, juraron sus cargos, dando inicio al pleno funcionamiento de la única instancia punitiva supranacional de alcance planetario con que cuenta la humanidad. Lo voy a explicar.

Con su sede en la ciudad de La Haya (Países Bajos), en primer lugar es importante no confundir a la CPI con la Corte Internacional de Justicia (CIJ), también instalada en La Haya, aunque desde 1946. Mientras la CIJ es el órgano judicial de las Naciones Unidas y ante la cual únicamente litigan los Estados (por DEMANDAS) por las controversias que pudieran mantener, la CPI no es parte de la ONU, por lo que no depende del mayor foro político del mundo y, además, juzga a personas (por DENUNCIAS). De allí que la característica por antonomasia de este tribunal, creado en 1998 por el denominado Estatuto de Roma, que es su norma constitutiva, es la individualización de la responsabilidad penal, un legado directo de los históricos juicios de Núremberg (1945-1946), a cargo del Tribunal Militar Internacional, conforme la Carta de Londres que juzgaron a los criminales nazis adictos a Adolfo Hitler, detenidos luego de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Pero no se crea que en la CPI se puede juzgar cualquier delito. No. Regida por los principios “Nullum crimen sine lege” (el delito debe estar señalado en la ley) y “Nulla poena sine lege” (el condenado solo puede ser penado como ordena la Corte), su competencia abarca únicamente a: 1) El crimen de genocidio; 2) Los crímenes de lesa humanidad; 3) Los crímenes de guerra; y 4) El crimen de agresión (Art. 5).

El Estatuto entró en vigencia el 1 de julio de 2002, al completarse las 60 ratificaciones exigidas. El Perú es parte desde el 2001, y a la fecha son 124 Estados los que lo han ratificado. No lo son EE.UU., China, Rusia, Israel, entre otros. La CPI, es autónoma, no depende de ningún Estado y solo se debe la Asamblea de los Estados Partes, que es su órgano legislativo. Finalmente, lo más importante: solo se acude a la CPI cuando el Estado no quiere o no puede juzgar (Principio de Complementariedad). 

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