Opinión

LA CUESTIÓN DE CONFIANZA Y EL FRENTE EXTERNO DEL PAÍS

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

18 de Septiembre del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

La convocatoria del presidente Martín Vizcarra a una legislatura extraordinaria, planteando una cuestión de confianza para la aprobación de cuatro reformas constitucionales, se ha formulado conforme el artículo 118° inciso 6° de la Constitución. Dicha convocatoria no constituye el planteamiento formal de la cuestión de confianza, que corresponde al presidente del Consejo de Ministros (Art. 133°). En realidad, el pedido formal lo hará en el propio seno del Parlamento el día de mañana, y ello en consistencia con el artículo 86° del reglamento del Congreso, que refiere de manera indubitable que debe ser presentado por el propio presidente del Consejo de Ministros. De manera que nadie podría creer seriamente que la cuestión de confianza ha sido presentada por el jefe de Estado en su mensaje a la Nación del último domingo. Lo que hemos visto en el Mandatario es un acto político y su argumento ha sido la demora del Congreso para someter a aprobación cuatro reformas constitucionales camino a un referéndum que la decida, entre ellas, la no reelección de congresistas. En ese contexto, puede suceder que el Congreso acepte la cuestión de confianza planteada por el presidente del Consejo de Ministros o la rechace. En el primer caso se mantendrá el statu quo jurídico-político, donde los congresistas seguirán siendo congresistas y los ministros mantendrán esa alta condición de Estado, pues de lo contrario se producirá ipso iure una crisis total del gabinete ministerial, por la cual el presidente del Consejo de Ministros y todo el gabinete deberán renunciar. En este segundo escenario, el presidente Vizcarra, conforme el artículo 134° de la Constitución, podrá disolver el Parlamento al haberse negado la confianza a dos Consejos de Ministros del actual gobierno. Las horas están corriendo y sospecho que desde el puro realismo político habrá aceptación de la cuestión de confianza, pues si el Congreso quedara disuelto, el fujimorismo perderá su bastión político ganado en las elecciones del 2016 y el presidente Vizcarra quedará fortalecido. Frente a ello, la oposición no quedará con los brazos cruzados ante su hora menguada. Si la política exterior no es otra cosa que la externalización del frente interno, evitemos una polarización intraestatal en el país.

tags