Opinión

La demora de los fiscales

Columna: IVÁN SLOCOVICH

28 de Noviembre del 2017 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

El Poder Judicial dispuso ayer el impedimento de salida del país de la exalcaldesa de Lima Susana Villarán y de su exgerente José Miguel Castro, a pedido del Ministerio Público. Sin embargo, habría que preguntarse por qué esta medida restrictiva recién fue solicitada cuando salieron, en El Comercio e IDL-Reporteros, las declaraciones que vinculan a ambos personajes con aportes de Odebrecht y OAS a la campaña por el “no” en la revocatoria de 2013.

Lo señalo porque en apenas horas de aparecidas en la prensa las confesiones del publicista Valdemir Garreta y de Jorge Barata, quien incluso señala que Villarán le pidió personalmente dinero para la campaña para luego agradecer la “generosidad”, el Ministerio Público se puso a actuar, como si se enterara de todo a través de los medios arriba mencionados, cuando se supone que todo esto fue obtenido por fiscales varios meses atrás.

Si el Ministerio Público, sobre el que tantas dudas existen por su débil actuación en el caso “Lava Jato”, sabía de esas declaraciones y creía que Villarán y Castro pueden evadir la justicia, ¿por qué recién actúa? ¿Es parte de su estrategia filtrar información a los medios, sondear la reacción de la gente en la calle y recién ponerse las pilas?, ¿o el pedido de impedimento de salida es una reacción ante las críticas del fujimorismo que le pueden costar la cabeza al Fiscal de la Nación?

Esta situación da que pensar, pues si vemos que así trabajan los fiscales, podría darse en caso que en este momento varios personajes, señalados por colaboradores eficaces que podrían fugar, estén muy tranquilos quizá desapareciendo evidencias, mientras el Ministerio Público no hace nada porque el caso aún no ha salido en los medios ni se ha armado el escándalo. ¿Es así la cosa? Acá vale una aclaración de parte del cuestionado fiscal Pablo Sánchez.

Nuestro sistema de justicia no puede actuar de acuerdo a lo que van sacando los medios o según el sentir de la gente en las calles ante determinados personajes. La ley es una sola y esta debe aplicarse sin cálculos ni evaluaciones previas que no hacen más que desvirtuar el trabajo de los jueces y, sobre todo de los fiscales, que trabajan con una parsimonia difícil de entender ante tan flagrante caso de corrupción como es el que tienen en sus narices.

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