Opinión

¿La discapacidad nace o se hace?

Pensar en la discapacidad nos exige preguntarnos si realmente creemos que toda vida es igualmente digna

06 de Octubre del 2018 - 07:20 Annemie Cuculiza Brunke

Es importante como sociedad que pensemos sobre la discapacidad. Así como una medida de desarrollo de una sociedad es cómo trata a sus niños y ancianos, tanto más es cómo trata a sus miembros con alguna deficiencia. Abordar esta realidad nos lleva hasta el corazón mismo del concepto de derechos humanos. Hoy en día, el movimiento mundial a favor de las personas con discapacidad promueve el modelo social de discapacidad.

El modelo social distingue entre una deficiencia (como algo difícil para alguien o algún impedimento) y una discapacidad, como una construcción social. En palabras de Jenny Morris: “Una incapacidad para caminar es una deficiencia, mientras que una incapacidad para entrar a un edificio, debido a que la entrada consiste en una serie de escalones, es una discapacidad”.

El modelo social se construye sobre dos fundamentos: las limitaciones individuales no son las raíces del problema, sino las limitaciones propias de la sociedad para prestar servicios adecuados. Y que las personas con discapacidad aportan a la sociedad en la misma medida que las personas sin discapacidad. Pensar en la discapacidad nos exige preguntarnos si realmente creemos que toda vida es igualmente digna. Para que esta pregunta sea honesta, deberíamos también dirigirla a nosotros mismos.

Si las causas que originan la discapacidad -no la deficiencia- son sociales, las soluciones para integrarnos plenamente también están en nuestras manos. La tecnología nos permite encontrar nuevas soluciones para todos nuestros problemas. Salvando las distancias, el caos del transporte en la ciudad está impulsando a que cada vez más personas decidan hacer reuniones de trabajo remotamente. ¡La ciudad limita nuestra capacidad de movimiento y reaccionamos! ¿Por qué no usar un impulso similar para acomodar a las personas con alguna deficiencia? La respuesta se encuentra en nuestros modelos mentales anquilosados. Una sociedad que busca que todos participen es mejor para cada uno de nosotros. ¡Es hora de cambiar! 

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