Opinión

La forzosa inhibición del juez Aldo Figueroa

COLUMNA: EDITORIAL

12 de Junio del 2019 - 07:30 Editorial

Al juez supremo Aldo Figueroa Navarro no le quedaba otro camino que inhibirse del proceso de casación que verá la apelación de la prisión preventiva de Keiko Fujimori, luego de que el propio presidente del Poder Judicial, José Luis Lecaros, indicara que se inhibiría si estuviera en la posición del referido juez supremo.

“Me inhibo por decoro del conocimiento de la Casación N°358-2019, para que no se ponga en tela de juicio mi imparcialidad en la resolución del caso”, manifestó Figueroa Navarro, aunque su respuesta ha llegado a destiempo, cuando ya los audios que lo vinculan a los miembros de “Los Cuellos Blancos del Puerto” habían logrado desacreditarlo.

Aunque no ha sido la mejor de las formas, al hacerlo públicamente, Lecaros le jaló la alfombra de la institucionalidad a Figueroa, lo cual podría interpretarse como una afectación a su labor de magistrado independiente. Sin embargo, motivos le han sobrado al titular de la Suprema para haber tenido ese tipo de comentarios con uno de sus magistrados.

Lo que sí llama la atención es que una recusación presentada por la Procuraduría contra el mismo juez supremo, por sus presuntos vínculos con el defenestrado César Hinostroza, haya sido desestimada días antes de que Lecaros rechace, indirectamente, la participación de dicho magistrado en el proceso de la lideresa de Fuerza Popular.

Con una sensibilidad ciudadana única por todo lo que está pasando con “Lava Jato”, el caso de corrupción más grande de los últimos años, había que dar muestras de que la justicia no debiera dar pie a ningún cuestionamiento de idoneidad. Por eso la presencia de Figueroa era cuestionada.

El juez supremo Hugo Príncipe Trujillo, en quien recaería el proceso por ser el de mayor antigüedad en el cargo, tiene ahora la palabra. 

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