En el Perú, hablar de gobernabilidad suele conducirnos a los conflictos entre el Ejecutivo y el Congreso, las crisis ministeriales o las disputas por el poder. Sin embargo, existe una dimensión menos visible y no por ello menos importante: la capacidad del Estado para estar presente en el territorio, escuchar a la población y responder a sus necesidades. Esta es una de las cuestiones que plantea Gonzalo Girón Román en su libro “Gobernabilidad y demanda ciudadana en las prefecturas del Perú (2022-2023)”, una obra que invita a examinar el papel de las autoridades del Gobierno Interior en la relación entre el Estado y la ciudadanía.
El Estado requiere instituciones capaces de prevenir conflictos, facilitar el diálogo y atender las demandas sociales antes de que la frustración se convierta en protesta o violencia. En un país marcado por profundas desigualdades, la ausencia de una respuesta oportuna alimenta la desconfianza y refuerza la percepción de que el Estado funciona desde Lima, pero llega tarde —o no llega— a las comunidades.
Gonzalo Girón propone reconsiderar la función de prefectos, subprefectos y tenientes gobernadores dentro de la estructura estatal, así como discutir su reconocimiento constitucional y funcional. La presencia territorial del Estado solo tendrá sentido si se traduce en una mejor articulación institucional, una interlocución efectiva con la población y una actuación transparente, sometida a la ley y al escrutinio ciudadano.
La cuestión es especialmente importante en las regiones, donde las demandas por seguridad, salud, educación, infraestructura y servicios básicos suelen convivir con una sensación persistente de abandono. Las autoridades políticas territoriales pueden contribuir a identificar tensiones, canalizar reclamos y facilitar la coordinación entre distintos niveles de gobierno.
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