Opinión

LA HORA DE LA OEA PARA SUSPENDER A VENEZUELA

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

05 de Junio del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Al cierre de esta columna no se sabía nada respecto a la decisión de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la propuesta presentada por seis de sus Estados miembros -entre ellos el Perú- de suspender a Venezuela. Hacerlo no es fácil, aunque cuando realmente hay propósito y compromiso todo se puede lograr sin ningún problema. La realidad es que persiste a la fecha un número de países, sobre todo centroamericanos, que siguen avalando al régimen ilegítimo y dictatorial de Nicolás Maduro, que ha perdido catadura moral y política. Sin saber qué pudo decidir en la víspera y en vista de que hoy volverá a sesionar la Asamblea General, los países pueden invocar la Carta Democrática Interamericana, de autoría peruana, y con ello conseguir que dos tercios de los Estados miembros de la OEA voten expresando que efectivamente sí existe una ruptura del régimen democrático. Francamente no creo que se llegue a esa cifra. Venezuela, que se ha dedicado en las últimas horas a ningunear el resultado que pudiera tener una votación de la Asamblea General, aun cuando soberanamente haya decidido en abril de 2017 abandonar la OEA, sigue siendo miembro de la organización, por lo que cualquier resultado le será enteramente aplicable. 

En los últimos tiempos, la OEA ha logrado los 18 votos que se requiere en el marco del Consejo Permanente de la OEA, que es la reunión de los representantes de los Estados en Washington, donde reside la sede del mayor foro político del continente, pero la reunión de los cancilleres de los Estados que componen la organización aún no ha podido avanzar en ese objetivo. La expectativa sigue siendo alta, pero podría consumar una nueva frustración, dadas las insólitas leales adicciones al país llanero por los referidos Estados centroamericanos, algunos de ellos miembros del ALBA. Más allá de las matemáticas que juegan su partido en las relaciones internacionales, está la ausencia por esos países de una intención cabal para no seguir avalando a un régimen marginal en nuestra región.

tags