Opinión

La hora

29 de Marzo del 2014 - 05:31 Embajador J. Eduardo Ponce Vivanco

Pasada la tormenta del voto de confianza, y más allá de los sinsabores que produjo, toca pragmáticamente revisar los compromisos que ha asumido el gabinete Cornejo y que constan en el propio discurso de investidura. Y es interesante notar que en tres de las cuatro líneas priorizadas –educación, salud, seguridad ciudadana e inversión– se alude al mecanismo de las asociaciones público-privadas (APP).

Importante anuncio, porque oficialmente el Gobierno del Perú asume un compromiso público y directo para extender este mecanismo a sectores "sociales" como educación y salud, en los que se asumió que solo cabía la prestación pública, dejando las APP para las infraestructuras de transporte o energéticas. En gran parte, por la captura de algunos interesados en hacer política demagógica con estos sectores.

Las APP constituyen un mecanismo potente que, bien diseñado, puede ser un puntal importante para cerrar la brecha de infraestructura, gatillar el crecimiento y reducir la pobreza. No hay de otra, pues la realidad marca que los gobiernos siempre están rezagados ante el avance de las demandas sociales, dando como resultado años de años de retraso en la provisión de servicios públicos de calidad.

Ahora se sube la apuesta y se buscaría con las APP abatir nuestras deficiencias en educación y salud desde el frente de la infraestructura, lo que abonaría en la inclusión social. ¡Qué bueno fuera si alguna vez se incluyera al agua potable en el paquete!

Este gabinete, por la forma controvertida en que se ha hecho acreedor a la confianza formal, ya no tiene el crédito de sus predecesores. Debe cumplir escrupulosamente su palabra desde lo político –la no interferencia de la esposa del Presidente en asuntos de Estado– hasta lo económico –las medidas anunciadas en el discurso del jefe del gabinete. Ojalá esta vez no nos falle el Gobierno.