Opinión

La lampa y la vergüenza

COLUMNA: IVÁN SLOCOVICH

07 de Marzo del 2019 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Nunca he tenido una buena impresión a nivel político de la administración de Fernando Belaunde, el fundador de Acción Popular. En su régimen se produjo una horrenda escalada de violaciones a los derechos humanos de la que pocos hablan, el terrorismo no pudo ser controlado y la economía comenzó a irse al hoyo. Es verdad que hubo obra pública a través de Cooperación Popular y que se levantaron miles de viviendas, pero hechas las sumas y restas, el saldo es negativo.

Sin embargo, hay que señalar que el arquitecto jamás hubiera permitido que la bancada del partido de la lampa decida dar su apoyo a un personaje como Yonhy Lescano, quien ha sido acusado de acoso sexual en contra de una periodista, sobre todo luego de haberlo escuchado el martes último por la tarde, en que los peruanos hemos sido testigos de una de las exposiciones más vergonzosas de la política peruana de los últimos años.

El personaje dijo que el acosado era él y que era objeto de un complot hasta de la prensa. En resumen: él era una pobre víctima de sus rivales políticos, que se habían confabulado para destruirlo. Casi nos quiso hacer creer que no fue él quien escribió esos textos de la vergüenza, sino su teléfono. Insistió en afirmar que los policías a cargo de su custodia habían reconocido ante su comando que cometieron un “descuido” con su celular, lo cual es totalmente falso.

Es una vergüenza que la bancada de Acción Popular dé una mano a Lescano, quien debería defenderse solo y no estar al amparo de una agrupación que en los últimos años ha experimentado un interesante resurgir que bien podría quedar sepultado. ¿O es que la lampa se creyó el cuento de que este personaje es tan relevante a nivel político como para que alguien se haya dado el trabajo de armar un complot en su contra a fin de evitar que sea presidente en el 2021?

Los peruanos estamos acostumbrados a escuchar pachotadas de nuestros políticos, pero lo de Lescano ya ha sido un exceso. Lo más lamentable es que los legisladores de Acción Popular se compren el pleito. Será interesante escuchar en los debates a Edmundo del Águila y compañía, poniendo el pecho y repitiendo que su “correligionario y amigo” es una víctima, un acosado y un perseguido por los rivales. ¡A lo que hemos llegado!

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