Opinión

La lección Odebrecht

Columna: ARIANA LIRA

28 de Noviembre del 2017 - 07:00 Ariana Lira

Ya van dos veces que el fenómeno Odebrecht destapa la vieja discusión sobre las culpas del modelo económico.

Desde la izquierda sueltan los perros al modelo “neoliberal” porque ¡uy! la ecuación de las APP permite la entrada de privados corruptores (como si los funcionarios públicos no pudieran ser corruptos solos).

Desde la derecha, prácticamente cualquier político de izquierda es financiado por el chavismo y quiere interponer una dictadura castrista para hacerse rico.

El fenómeno Odebrecht -y en específico las últimas revelaciones- es la excusa perfecta para entender que la corrupción no es un cáncer de derechas o izquierdas.

Los que tan insistentemente culpan la participación de privados en el modelo de libre mercado, respiren profundo y recuerden los niveles exhorbitantes de corrupción que vivió el Perú durante el gobierno de Velasco, donde poco o nada era privado. O, sin ir tan lejos, recuerden dónde fue que se empezó a tejer la telaraña “Lava Jato”: el paraíso socialista de Lula, específicamente en la empresa (¡estatal!) Petrobras.

Los críticos de la izquierda, no se olviden de que Susana Villarán es solo una más del paquete. El presidente derechista de Panamá, Juan Carlos Varela, ha sido acusado de exactamente lo mismo que nuestra exalcaldesa: recibir aportes de Odebrecht para su campaña. Y, nuevamente sin ir tan lejos, el gobierno de Fujimori estuvo plagado de corrupción y caviar no era.

Si algo positivo pudiera dejarnos el caso “Lava Jato”, que sea que la discusión sobre culpas esté donde tiene que estar: en las precarias instituciones, en el penoso sistema de justicia y en lo fácil que es salir con la conciencia tranquila y las manos limpias.

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