En un contexto internacional marcado por desafíos cada vez más complejos para la seguridad marítima, el UNITAS, el ejercicio naval más antiguo del mundo representa mucho más que una demostración de capacidades navales. Constituye una muestra tangible de que la cooperación, la confianza mutua y la amistad entre las marinas del continente son los pilares sobre los cuales se construye una seguridad hemisférica sólida y sostenible.
La Marina de Guerra del Perú será anfitriona de la edición 2026, que se realizará en el país del 10 al 24 de setiembre, reafirmando de esta forma, su liderazgo en el Pacífico Sur al conducir un ejercicio multinacional que fortalece la interoperabilidad entre fuerzas navales con diferentes experiencias, doctrinas y capacidades. Esta capacidad de operar es esencial para responder de manera coordinada a amenazas comunes, desde el crimen organizado transnacional hasta los desastres naturales y las emergencias humanitarias.
Esta edición congregará a fuerzas navales de 24 países de cuatro continentes, América, Europa, África y Asia, fortaleciendo nuestras capacidades para enfrentar desafíos comunes en el ámbito marítimo, anfibio, cibernético y humanitario. El mar de Grau, la Amazonía, el altiplano, escenarios únicos que ofrece nuestro país, serán empleados por más de 5,300 integrantes de marinas aliadas del mundo, que demostrarán su firme voluntad de continuar construyendo alianzas estratégicas basadas en el respeto, la cooperación y valores compartidos.
Sin embargo, el mayor valor de UNITAS no reside únicamente en las maniobras en el mar o en el intercambio de conocimientos técnicos. Su verdadera fortaleza radica en las relaciones humanas e institucionales que se consolidan entre los participantes. Cada ejercicio fortalece la confianza profesional, fomenta el entendimiento mutuo y estrecha los lazos de amistad entre países que comparten el compromiso de preservar la paz, la estabilidad y la libertad de las líneas de comunicación en un ámbito extenso como lo es el mar.
En ese sentido, UNITAS 67 proyecta un mensaje claro: la seguridad marítima no se alcanza de manera aislada, sino mediante la cooperación permanente y el respeto entre naciones. El Perú demuestra que liderar significa convocar, integrar y generar consensos, consolidándose como un referente regional comprometido con la estabilidad del Pacífico Sur y con un futuro de colaboración compartida para todas las marinas participantes.