Opinión

LA MUERTE DE HAMZA BIN LADEN POR EE.UU. REVELA LA POLÍTICA DE ESTADO QUE NO TENEMOS CONTRA EL TERRORISMO

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

15 de Septiembre del 2019 - 08:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

En la Casa Blanca ha cuidado muchísimo manifestarse al respecto hasta hallarse completamente seguros de que Hamza bin Laden, hijo del líder de Al Qaeda, Osama, fue abatido en los primeros días de agosto pasado. Ya lo están y por eso el propio Donald Trump, cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América, lo acaba de hacer oficial. Ya sabemos que Trump se gana sus buenos puntitos camino a su pretensión de conseguir la reelección en 2020, ya que sabe perfectamente el significado que tiene para la nación estadounidense el tema del terrorismo internacional luego de haber sido impactados por los atentados del 11 de setiembre del 2001. Sin embargo, más allá de los créditos presidenciales -me parecen cuerdos y lógicos-, lo importante es que no perdamos de vista que el terrorismo es un tema que para Washington tiene la dimensión de POLÍTICA DE ESTADO, y hay que decirlo con mayúsculas. En efecto, EE.UU. jamás bajó la guardia contra el terrorismo desde el mismo instante en que fueron atacados quedando malherido el orgullo americano. Hay que decirlo, ya que no es un secreto que toda la doctrina de seguridad y defensa del hegemón del planeta había construido la idea cundida de nación invulnerable y todopoderosa. Tampoco lo hicieron luego de acabar con el propio Osama, a quien lo ultimaron a 120 km al norte de Islamabad, Pakistán, en el 2011. Con la muerte de Hamza bin Laden, más allá de que la CIA menoscaba a Al Qaeda emocional y logísticamente, ni en la Casa Blanca ni en el Capitolio se tragan el sapo de que la hayan eliminado totalmente, excluyendo una negociación de su resultado. Saben que el diezmado Estado islámico, que nació de las entrañas de Al Qaeda, podría recomponerse o que otro grupo extremista podría aparecer en escena. O sea, no se duermen en sus laureles. En cambio, nuestra clase política -disociada completamente de nuestros expertos de las FF.AA., la PNP y la DINI-, por no decidir NINGUNA política de Estado contra el terrorismo -no se aplica la pena de muerte consagrada en el art. 140 de la Constitución de 1993 ni ha habido una sola acción educativa transversal-, irresponsablemente ha permitido que en los últimos 26 años se multiplique. Por ello, sus miembros y adictos -sobre todo jóvenes- se encuentran estratégicamente camuflados en nuestra sociedad.

tags