Opinión

La pobreza de Cajamarca

Cuando en el pasado aparecieron Marco Arana, Gregorio Santos y el exterrorista Wilfredo Saavedra promoviendo movilizaciones y marchas en contra de la minería legal a través de proyectos auríferos como Conga y otros en Cajamarca, surgieron muchos “expertos” y “opinólogos” afirmando que los recursos que daba la extracción para mejorar las condiciones de vida, en esa región, bien podrían obtenerse a través de otras actividades como el turismo y la agricultura

13 de Mayo del 2017 - 07:55 Iván Slocovich

Cuando en el pasado aparecieron Marco Arana, Gregorio Santos y el exterrorista Wilfredo Saavedra promoviendo movilizaciones y marchas en contra de la minería legal a través de proyectos auríferos como Conga y otros en Cajamarca, surgieron muchos “expertos” y “opinólogos” afirmando que los recursos que daba la extracción para mejorar las condiciones de vida, en esa región, bien podrían obtenerse a través de otras actividades como el turismo y la agricultura. 

Bueno pues, ojalá que por estos días aquellos que se oponían a la extracción de oro debidamente controlada y fiscalizada por el Estado nos digan en qué consisten sus recetas para desarrollar Cajamarca sin minería, pues el informe “Evolución de la pobreza monetaria 2007-2016”, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), acaba de arrojar que el nivel de pobreza en dicha región en 2016 es de 43.8%, solo superado por el que se vive en Huancavelica, con 50.9%.

Sin duda, Cajamarca es un mendigo sentado en un banco de oro. Lo grave es que, mientras aquellos que promovieron el rechazo a la extracción aurífera -la cual sin duda tenía muchos aspectos que mejorar- buscaban solo catapultarse hacia la política (Arana es congresista de Frente Amplio y Santos postuló a la Presidencia desde la cárcel), la pobreza sigue vivita y coleando en dicha región, ahí donde existen los recursos para mejorar las condiciones de vida.

De otro lado, los que promovían tours a la campiña cajamarquina y a las lagunas, y que recomendaban sembrar tubérculos y hortalizas para compensar los millones de dólares que deja la minería siguen como si nada en Lima. A ellos habría que decirles que de una vez apliquen sus recetas mágicas, porque cada día que pasa los pobres, sobre todo los pobres extremos (19%) que dejaron allá, no tienen ni para cubrir sus necesidades básicas.Nadie puede estar a favor de la minería que contamina, tal como lo hace la de tipo ilegal sin que los “ambientalistas” reclamen, pero una actividad extractiva formal y bien controlada puede generar mucho desarrollo y mejoras en las condiciones de vida, pues aporta recursos para obras y da trabajo a mucha gente. Nada de eso ha visto Cajamarca, pese a sus reservas de oro. Las consecuencias de esto se muestran crudamente en el reporte del INEI hecho público el último miércoles.

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