Opinión

La política de Elidio Espinoza

Ahora bien, teniendo el poder en sus manos no supo dosificarlo ni hacer participar a todos en su idea de gestión.

12 de Octubre del 2017 - 08:19 Renato Sandoval

El alcalde de Trujillo, Elidio Espinoza, quiere seguir su carrera política, pero ha desperdiciado varias movidas en el ajedrez. De saque, cuando ganó, no hizo alianza con ningún otro grupo político nacional, lo que le impidió una protección, por ejemplo, a nivel del Congreso de la República. Casi de salida, ha acabado con solo un puñado de regidores que no hacen mayoría. ¿Eso es un fracaso? Tal vez.

Miren, ganar una elección con un movimiento pequeño y luego abandonarlo a su suerte no habla de un planeamiento estratégico para trascender. Elidio Espinoza mostró un interés muy particular, muy egocéntrico, al participar solo para obtener el poder de la municipalidad de Trujillo, gobernar como pueda y acabar como sea. ¿Eso es un fracaso? Tal vez.

Puede que no sea una buena idea asociarse con otro grupo político de rango nacional, era su estrategia, pero para eso debes consolidar tu grupo y engrandecerlo, fomentarlo, hacer lo que dice su nombre: un movimiento regional, hacer política de verdad. No lo hizo, apenas asumió les dio chamba a sus candidatos a gobernador y vicegobernadora, a la par dirigentes, Ismael Iglesias y Damisela Moreno. Encima se peleó con esta última y se ganó un enemigo.

Ahora bien, teniendo el poder en sus manos no supo dosificarlo ni hacer participar a todos en su idea de gestión. No logró integrar a su equipo de regidores y se infló tanto, se creyó indispensable en cada movimiento, mal asesorado, que cayó en el error de un novato en política o un coronel con su escuadrón: todo gira a su alrededor. Los resultados están ahí: comenzó con nueve regidores oficialistas y ahora tiene cinco propios (de baja calidad) y dos prestados, un zorro viejo y una caperucita.

Pero si eres un mal político, entonces la vida te puede dar la oportunidad de ser un gran gestor. Nada. Apenas una central de monitoreo de seguridad ciudadana con una deslucida inauguración que se postergó hasta tres veces y una torpe obra de refacción de la plaza de armas, cuya propuesta encima es de la gestión pasada y va a originar que la feria del libro se haga en la pista (pobre Rosa Benites). Si hay otra obra buena, recibo sugerencias.

Y puede apelar con que su movimiento es pura honradez, puro trabajo, como lo dice su nombre. Pero, en la cancha administrativa no se ha plasmado, no ha dejado dudas, sino certezas de que en gestión pública no se requiere a una persona con fama de aniquilar a los delincuentes, sino de gestar grandes hazañas a favor de la ciudadanía. Muy pobre hasta ahora, yo no sé si da para colgarle el cuadro en el pasadizo edil como alcalde de Trujillo 2015-2018. ¿Esto es un fracaso? Tal vez.

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