Opinión

La política peruana y los muñecos

COLUMNA: JAIME ASIÁN

01 de Enero del 2018 - 07:00 Jaime Asián Domínguez

No sé ustedes, pero yo -mentalmente- quemé a la política peruana en cada muñeco que ardió anoche en las calles de Lima para despedir el 2017.

Y los tizones del estribo que avivaron esta desazón generalizada los echó Marcelo Odebrecht, el ex CEO de la constructora coimera que lleva su nombre, tras conocerse en la víspera las revelaciones que hizo ante el fiscal titular de lavado de activos, José Domingo Pérez Gómez.

“Tengo la certeza de que apoyamos a todos. Toledo, Alan García, Humala, a Keiko”, reveló, y luego también, delató a PPK y sus jugosas consultorías. Estos señores, que ya nos han gobernado o buscan el poder, han ensayado respuestas e interpretaciones variopintas a la impronta del brasileño, pero la verdad es que empiezan 2018 en la hoguera pública y se chamuscan poco a poco en la aceptación popular.

La prueba tangible la dio una encuesta de Pulso Perú, elaborada por Datum: el 18% de compatriotas quemó anoche un muñeco de Kuczynski, 10% de Alan García, 8% de Keiko Fujimori, 8% de Alejandro Toledo, 6% de Ollanta Humala, 2% de Nadine Heredia, 1% de Alberto Fujimori, 1% de Kenji Fujimori y 1% de Susana Villarán. No se salvó nadie.

Y es que nunca antes la política estuvo tan contaminada como hoy (y eso que hemos tenido etapas bien fregadas). Me atrevo a pronosticar que en las próximas elecciones regionales y municipales los partidos que representan los referidos personajes quedarán por las patas de los caballos en respuesta directa a esta burla a la confianza ciudadana.

Los propios congresistas representan a menos personas cada vez y, seguramente, la imagen de varios de ellos también terminó explotada por cohetones y pirotécnicos de toda laya. ¡Esto está que quema! 

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