Opinión

La quinta columna.

COLUMNA: MARTÍN SANTIVÁÑEZ

06 de Junio del 2019 - 07:00 Martín Santivañez

Vamos a decirlo de una manera provocadora: la izquierda moderna en el Perú no existe. Aquí, en vez de izquierda democrática, hay quinta columna. Mariátegui, el único hombre con la fuerza moral para construirla, fue liquidado por el destino. Sus herederos encarnaron en grado sumo todo lo que no era el Amauta: “intelectuales de panteón”, que “exhiben su ramplona bisutería ideológica en los escaparates de las librerías de lujo” (San Isidro-Miraflores). La izquierda ha desempeñado un papel disolvente y refractario. Fue por ello que Víctor Andrés Belaunde identificó al marxismo como un elemento desintegrador de la Peruanidad.

Si a lo largo del siglo pasado el marxismo fue un elemento desintegrador, el neo marxismo y el socialismo del siglo XXI son las nuevas corrientes destructoras del ethos republicano. Nuevas en el sentido temporal, no esencial. El neo marxismo cultural es la gran amenaza a la que se enfrenta la República de cara al Bicentenario. La Constitución del 93 fue la partida de defunción del terrorismo de Sendero. El contrato social señaló las bases del modelo que ha traído estabilidad y democracia al país. Hoy, las izquierdas pretenden acabar con la Constitución y refundar el orden político inspiradas en el chavismo tropical.

Para ello utilizan los mecanismos democráticos. En su búsqueda de poder, las izquierdas han infiltrado los medios de comunicación, la academia y la sociedad civil. El frente quintacolumnista aspira a transformar el sistema vendiéndonos gato por liebre. No es reforma, es revolución. En sentido estricto, se trata de la implantación de un socialismo estatolátrico solapado, funcional a los anhelos intervencionistas de esa nueva clase dirigente que busca apoderarse de los tres poderes del Estado. 

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