Opinión

La reputación del censo

Columna: ROLANDO RODRICH

24 de Octubre del 2017 - 07:00 Rolando Rodrich

Si algo precisan los números de la estadística es credibilidad, que a su vez depende de su mayor aproximación a describir con precisión la realidad que representan. El censo es un proceso de recolección de información que demanda la confianza de los censados para decir la verdad y la solvencia de los censadores para registrarla con honestidad. Solo así los números pueden servir para tomar decisiones correctas. El listado de errores cometidos por el Instituto Nacional de Estadística (INEI) antes y durante el censo ha puesto en duda la validez de los resultados. El trueque de la información del censo por unos polos, stickers y viseras de una institución de maltratada reputación como la UCV es la cereza que ha coronado este pastel de imprudencias. La sociedad actual pelea el derecho a su intimidad y privacidad con las redes sociales y toda la tecnología cibernética, los monopolios de metadata bajo el peligro de caer en manos de gobiernos inescrupulosos y manipuladores de la opinión publica, pero aquí, de un zarpazo y sin el mínimo criterio, canjean nuestros datos por unas cuantas chucherías para lo cual seguramente el INEI tenía sobrado presupuesto. Salta a la vista que la vinculación del nombre propio con DNI y la información proporcionada es una atribución que no corresponde a un censo y menos al manejo del INEI, por lo que más le vale a esta institución abstenerse de asociar a unos con lo otro en el proceso de digitalización. ¿Puede explicar el INEI para qué necesita el nombre y DNI de los censados junto con los datos recolectados en el censo? El Poder Ejecutivo está en la obligación de arreglar este entuerto inmediatamente.

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