Opinión

La rifa y la suerte

COLUMNA: Rolando Rodrich

25 de Septiembre del 2018 - 07:00 Rolando Rodrich

Estas elecciones municipales y regionales serán reflejo del desaliento y descrédito que despierta la política en la opinión pública. Aburridas a más no poder, las campañas no han despertado pasiones porque hasta en la guerra sucia parecen inocentes arañazos sin impacto. Los que quieren cargarse a los medios de comunicación y a las redes que no les favorecen les atribuyen a estos el efecto mediático del pesimismo político. Como si los medios fueran espejismos y no reprodujeran una realidad que pasa por la corrupción y los tribunales. Es una pena que ocurra precisamente ahora, cuando más se necesitan hombres con vocación pública limpia para revertir toda la suciedad que ha dejado la clase gobernante actual. El poco o nulo interés de los electores en el proceso dejará la puerta abierta para que, nuevamente, sigan apoderándose de municipalidades y gobiernos regionales equipos que no le devuelvan el brillo que toda autoridad debe tener. De una rifa no se puede extraer al líder que conduzca los destinos de las ciudades y las regiones, promueva el crecimiento, recupere la seguridad con firmeza, maneje las obras con honestidad, impulse la participación de todos en tareas comunes como la limpieza y el orden. Los gobernados necesitamos un personaje a quien admirar, seguir, respetar, apoyar. No a los sinvergüenzas que se tiran hasta la caja chica, a los borrachines mal hablados y mal trajeados, de los cuales nadie está orgulloso de que nos representen. A mi modo de ver, estas elecciones del 7 de octubre serán marcadas por la voluntad de protesta contra el sistema político y se reflejarán en el referéndum -particularmente en la no reelección de congresistas-, y muy poco en los nuevos alcaldes y gobernadores. No podemos darnos el lujo de dejarle el trabajo a la suerte, menos en crisis como las de hoy.

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