El día en que Joaquín “El Chapo” Guzmán fue extraditado a los Estados Unidos de América —20 de enero de 2017— comenzó la historia de su inexorable final como el mayor y más temido narcotraficante de México, jefe del cártel de Sinaloa, y solamente famoso luego de la muerte del colombiano Pablo Escobar.
Un jurado en Nueva York acaba de condenarlo a cadena perpetua más 30 años de cárcel, consumando para siempre su vida tras las rejas. En dos ocasiones fugó de la cárcel en México y por esa vulnerabilidad de la justicia de su país, en EE.UU. jamás iban a estar dispuestos al riesgo de un escenario vergonzoso como el que le pasó a las autoridades mexicanas.
Por esa razón será encerrado en la cárcel más segura del país. Nacido en La Tuna, Sinaloa, en el norte de México, su vida de infancia fue determinada por la pobreza, llegando solo a contar con estudios de primaria.
“El Chapo”, que fue ganando posiciones en el mundo del narcotráfico, se convirtió con los años en el más peligroso jefe de un cártel de la droga en su país, y fue imputado responsable de múltiples asesinatos y otros delitos asociados a las drogas. Como Escobar en tierras cafeteras, fue querido por un sector de lugareños de los territorios aztecas en los que ejerció dominio y control inmisericorde y por muchos años. Gran parte de su vida como capo de la droga la pasó fugando de un lugar a otro.
México ha debido afrontar una realidad social ligada a la penetración del narcotráfico que buscó llevarlo al colapso para instalar una suerte de narcoestado. El problema de fondo es que muerto “El Chapo”, ya debe haber otro de su misma talla y dimensión liderando el comercio de la droga en su país y fuera de México. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha considerado al tráfico ilícito de drogas como una de las mayores amenazas de la sociedad internacional contemporánea.
La movilidad del comercio ilícito de la droga pasó de Sudamérica, particularmente en Colombia, durante las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, hacia Norteamérica, particularmente en México. La suerte de “El Chapo”, entonces, estaba echada, pues para las autoridades en EE.UU. el tema de las drogas es un asunto sobre el cual no existe ninguna posibilidad para la tolerancia o las concesiones, porque la salud de la juventud estadounidense se negocia.
La suerte de "El Chapo" Guzmán estaba echada
COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY