Opinión

La Universidad de Lima no se salva

COLUMNA: LUIS ALFONSO MOREY

13 de Junio del 2019 - 07:00 Luis Alfonso Morey

A raíz de los casos de Telesup y la UAP, sugerí en mis redes sociales que si vamos a evaluar las fachadas de las instituciones educativas, lo hiciésemos con todas. Visité el pabellón D y la biblioteca de la Universidad de Lima, de donde soy egresado, y me di con una ingrata sorpresa. Sus fachadas son poseras, mentirosas, “wanabis”. El campus, originalmente diseñado por el genial arquitecto Héctor Velarde, se ha huachafeado, buscando aparentar ser lo que no es. Se ha dejado de lado la calidad arquitectónica por un diseño pobre e inútil. Con excepción de algunas nuevas edificaciones, ninguna remodelación destaca por su calidad y más bien parecen una oda a la huachafería, al mal gusto y a los cristales espejados. El campus ha crecido desordenadamente y coexisten varios estilos arquitectónicos montados unos sobre otros. Sus nuevos diseños buscan “pasar piola” con maquillajes y máscaras que desvirtúan la esencia original. Algunas remodelaciones son verdaderos adefesios. Las nuevas fachadas decorativas le restan prestancia a una universidad que podría preocuparse más por la arquitectura. La UPC, la USIL y la Universidad del Pacífico han comprendido que la buena arquitectura es importante. Ojalá las fachadas mediocres defendidas hoy por gente mediocre den paso a edificaciones de alta calidad. Como egresado de la U. de Lima, ese es mi deseo. Que el benchmarking de la U. de Lima sea con universidades líderes en el mundo, no con instituciones mediocres.

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